En el dinámico escenario de la industria manufacturera en México, la digitalización ha dejado de ser una opción para convertirse en un requisito de supervivencia. Roger Guerrero, especialista de la firma alemana Siemens, ha puesto sobre la mesa una visión crítica sobre el rumbo de la modernización en el país: la verdadera transformación de las plantas de producción debe nacer de los datos, no simplemente de la incorporación de robots.

Durante su reciente intervención sobre el estado de la industria, Guerrero explicó que uno de los errores estratégicos más frecuentes en el sector empresarial mexicano es intentar automatizar procesos sin contar con una base digital sólida. Según el directivo, la recopilación y el análisis de información son los cimientos que permiten que cualquier tecnología posterior, por avanzada que sea, funcione de manera eficiente y rentable. Sin una arquitectura de datos bien definida, la inversión en maquinaria nueva suele traducirse en ineficiencias operativas y un retorno de inversión nulo.

Este enfoque cobra especial relevancia en el actual contexto del 'nearshoring' en México. Mientras el país se posiciona como un destino estratégico para la relocalización de empresas, las pequeñas y medianas empresas (pymes) locales enfrentan un reto monumental. La falta de estándares técnicos internacionales y la carencia de sistemas de gestión de datos están dejando a muchas de estas organizaciones fuera de las cadenas globales de suministro. Los grandes consorcios internacionales requieren hoy en día proveedores que puedan integrarse digitalmente a sus sistemas de trazabilidad, transparencia y calidad en tiempo real.

Siemens recalca que la digitalización en planta no es solo un cambio técnico, sino un cambio de paradigma en la administración de recursos. Para que la industria nacional sea competitiva, es necesario que las empresas de todos los tamaños adopten estándares de conectividad que permitan el intercambio fluido de información. Esto es lo que Guerrero define como la fase inicial indispensable antes de considerar cualquier proyecto de robótica a gran escala; de lo contrario, se automatizan errores en lugar de soluciones.

Finalmente, el mensaje para el sector industrial es claro: la automatización es el destino, pero los datos son el camino. La capacidad de las fábricas mexicanas para procesar, interpretar y actuar sobre su propia información determinará su lugar en la economía global del siglo XXI. El éxito de la industria 4.0 en México no se medirá por cuántos robots tenga una planta, sino por qué tan inteligente y conectada sea la gestión de su flujo informativo.