Lo que alguna vez fue el lugar predilecto de la clase media británica hoy se encuentra bajo el escrutinio público y la controversia. La cadena de bares y restaurantes "The Botanist", que alcanzó la fama internacional gracias a su propuesta estética y sus distintivas "hanging kebabs" (brochetas colgantes), está siendo blanco de fuertes críticas. Según reportes recientes, la marca que solía ser un sinónimo de sofisticación casual ahora es señalada por ofrecer una experiencia decepcionante y sumamente costosa.

Fundada en 2012, The Botanist se expandió rápidamente por todo el Reino Unido, consolidándose como un referente para familias y grupos de amigos que buscaban un ambiente rústico y natural. Para el público en México, este tipo de establecimientos guardaría similitud con los "gastropubs" o restaurantes de concepto que han proliferado en zonas exclusivas de la Ciudad de México o Monterrey, donde el diseño del lugar es tan importante como el menú mismo. Sin embargo, el encanto inicial parece haberse desgastado, dando paso a quejas recurrentes sobre la saturación de los espacios y la pérdida de su esencia original.

Las críticas publicadas recientemente se centran en tres pilares fundamentales: la falta de atmósfera, el mal servicio y la deficiente relación calidad-precio. Clientes frecuentes han descrito el ambiente actual como un lugar "lleno de personas que solo buscan aparentar", donde la conversación y la calidez del servicio han desaparecido por completo. "Está lleno de gente que se cree importante, pero no hay conversación ni atmósfera", señalan algunas de las reseñas más duras, aludiendo a una transformación del local en un sitio puramente visual para redes sociales, carente de sustancia.

Además de la experiencia social, la oferta gastronómica —el corazón del negocio— también ha sido duramente cuestionada. Las famosas brochetas colgantes, que en su momento fueron una sensación viral, ahora son tachadas de ser comida "terrible y excesivamente cara". Los comensales reportan tiempos de espera prolongados y platillos que no justifican el alto costo de la cuenta final, lo que ha generado un clima de insatisfacción generalizada entre quienes solían ser sus clientes más leales.

Este fenómeno pone de manifiesto el reto que enfrentan las cadenas de hospitalidad al escalar su modelo de negocio de manera masiva sin sacrificar la calidad que las llevó al éxito inicial. Para The Botanist, lo que comenzó como una historia de éxito empresarial en la última década, ahora se enfrenta al desafío de recuperar la confianza de un público que se siente descuidado y explotado por precios que ya no corresponden a la realidad del servicio recibido.