Las teorías de conspiración, desde la creencia de que la Tierra es plana hasta la idea de que seres extraterrestres controlan los hilos del poder gubernamental, han dejado de ser simples anécdotas de internet para convertirse en un foco de atención para la psicología moderna. Según un reciente estudio reportado por el diario británico Daily Mail, las personas que suelen dar crédito a estas narrativas alternativas comparten un rasgo distintivo: podrían ser lo que popularmente se conoce como "control freaks" o personas con una necesidad obsesiva de control.

El análisis científico revela que aquellos que se adhieren a teorías conspirativas suelen estar "desesperados por reglas estrictas". Esta aparente paradoja —cuestionar la autoridad establecida mientras se anhela un orden rígido— sugiere que estas creencias funcionan como un mecanismo de defensa ante la incertidumbre. Para muchos individuos, la sensación de que el mundo es caótico o impredecible resulta psicológicamente insoportable, por lo que prefieren aceptar una narrativa donde un grupo poderoso tiene el mando total, incluso si ese mando es malintencionado.

La investigación destaca que creer en planes secretos otorga a estos individuos una sensación de seguridad y estructura. Al sentirse poseedores de una "verdad" exclusiva que el resto del mundo ignora, logran recuperar una percepción de dominio sobre su entorno. En términos psicológicos, para este perfil de personas es mucho más sencillo procesar la existencia de un villano con un plan maestro que aceptar la complejidad azarosa de la realidad global y social.

Para el público en México, donde la proliferación de noticias falsas y teorías alternativas ha encontrado un terreno fértil en las redes sociales, este hallazgo resulta particularmente relevante para entender el comportamiento de ciertas comunidades digitales. El Daily Mail, un diario londinense con amplia trayectoria en la cobertura de temas de ciencia popular y comportamiento humano, enfatiza que este deseo de control absoluto es el motor principal detrás de la radicalización en foros y grupos de discusión.

Finalmente, el estudio subraya que la atracción hacia estas teorías no es necesariamente una cuestión de falta de inteligencia o educación, sino una respuesta emocional ante el miedo. La necesidad de orden y la búsqueda de reglas fijas son, en última instancia, un intento por navegar un presente que el individuo percibe como volátil, peligroso e incontrolable.