En un acto de solidaridad sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la industria cinematográfica europea, más de 500 figuras del cine mundial han alzado la voz para respaldar a Tricia Tuttle, directora del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale). La iniciativa surge como respuesta inmediata a las versiones que apuntan a un intento de destitución por parte del gobierno alemán.
La misiva, que comenzó a circular con fuerza este jueves, cuenta con las firmas de directores de renombre internacional como Todd Haynes, Sean Baker, Tom Tykwer y la reconocida actriz Tilda Swinton. Para México, el documento cobra especial relevancia con la participación de Fernando Eimbcke, director de la aclamada cinta “Temporada de patos”, quien se sumó al reclamo junto a otros creadores como el israelí Ari Folman, responsable de “Vals con Bashir”.
El conflicto escaló luego de que el gobierno de Alemania convocara a una reunión extraordinaria a los directivos de la Berlinale. El objetivo de dicho encuentro, según fuentes cercanas al certamen, sería discutir la permanencia de Tuttle al frente de la organización. Esta presión política se percibe como una reacción a la atmósfera de activismo que dominó la reciente edición del festival, uno de los más prestigiosos del circuito internacional.
La controversia no es nueva en esta edición. Previamente, el presidente del jurado, Wim Wenders, generó debate al declarar en conferencia de prensa que los realizadores deberían mantenerse al margen de la política. No obstante, sus palabras contrastaron con la realidad de un festival que históricamente ha servido como plataforma de denuncia. Para el cine mexicano, esta edición fue particularmente significativa, ya que producciones como “Moscas” y “Chicas tristes” no solo fueron galardonadas, sino que sus equipos aprovecharon el foro para levantar la voz contra la violencia y las políticas migratorias del ICE.
Los firmantes de la carta advierten que la independencia artística del festival se encuentra en riesgo. Argumentan que cualquier intento de intervención gubernamental para remover a la dirección basándose en criterios ideológicos sienta un precedente peligroso para la libertad de expresión en el arte. Hasta el momento, las autoridades culturales de Alemania no han emitido un comunicado oficial, pero la presión del gremio cinematográfico sigue en aumento, buscando proteger la autonomía de la Berlinale frente a los intereses estatales.



