En un mensaje directo frente a los cuestionamientos de la oposición y diversos sectores de la sociedad civil, Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta electa de México, rechazó categóricamente que la reforma electoral que se presentará ante el Congreso de la Unión pretenda regresar al país a la época del "partido único". La mandataria calificó estos señalamientos como "absolutamente falsos" y carentes de sustento, asegurando que la democracia mexicana se verá fortalecida con las nuevas medidas.

La controversia surge en medio del debate nacional sobre el paquete de reformas constitucionales, conocido popularmente como parte del "Plan C". Sheinbaum aseguró que el espíritu de la propuesta no es la concentración del poder en una sola fuerza política, sino la profundización de la democracia participativa y la optimización de los recursos públicos destinados a los procesos electorales. Según la próxima titular del Ejecutivo federal, el objetivo central es garantizar que las instituciones electorales respondan al mandato popular y no a intereses de grupos de poder o cúpulas partidistas.

"Es absolutamente falso que se quiera regresar a un partido único. Nosotros venimos de una lucha democrática de años, hemos sido víctimas de fraudes electorales y lo que menos queremos es afectar la pluralidad. Lo que buscamos es que el pueblo decida y que el sistema electoral sea más eficiente, transparente y menos costoso para la ciudadanía", enfatizó Sheinbaum en respuesta a las versiones que circulan sobre un posible autoritarismo institucional.

En el contexto político mexicano, el término "partido único" remite a las décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante el siglo XX, un periodo que marcó la historia política del país y motivó la creación de órganos autónomos. Las críticas actuales hacia la reforma sugieren que cambios como la elección de consejeros y magistrados por voto popular, así como la reducción de legisladores plurinominales, podrían debilitar la representación de las minorías. Sin embargo, la postura oficial sostiene que estas medidas buscan eliminar privilegios y fortalecer la legitimidad de las autoridades encargadas de organizar los comicios.

La reforma, que se perfila como una de las máximas prioridades para la nueva Legislatura que inicia en septiembre, ha generado un intenso cabildeo en las cámaras. Mientras Morena y sus aliados defienden la necesidad de una transformación profunda del Instituto Nacional Electoral (INE), el bloque opositor advierte sobre posibles riesgos para la autonomía institucional y la estabilidad del sistema de partidos. Sheinbaum concluyó reiterando que la pluralidad seguirá siendo un pilar fundamental de su administración y que el país transita hacia una etapa donde la soberanía reside verdaderamente en el pueblo.