El reciente mensaje sobre el Estado de la Unión pronunciado por el presidente Donald Trump registró una audiencia de 32.6 millones de espectadores, lo que representa una caída del 11% en comparación con su discurso ante el Congreso en 2025, según datos de Nielsen difundidos por la publicación especializada Variety.

A pesar de la disminución en los niveles de audiencia total, la alocución del mandatario rompió récords en términos de tiempo. Con una duración de casi 108 minutos, el evento se consolidó como el discurso más extenso pronunciado ante una sesión conjunta del Congreso en, al menos, los últimos sesenta años. Esta maratónica intervención superó los estándares habituales de la política estadounidense, exigiendo una cobertura técnica y mediática sin precedentes por parte de las principales cadenas del país.

La transmisión del evento se distribuyó a través de un total de 15 canales de televisión abierta y sistemas de cable. Entre las cadenas principales destacaron gigantes de la comunicación como ABC, CBS, Fox y NBC, además de redes de noticias como CNN y Newsmax. De particular importancia para la comunidad hispana fue la cobertura de Telemundo, una de las cadenas en español líderes en Estados Unidos que permite a millones de ciudadanos y residentes de origen mexicano seguir el pulso de la política en Washington en su propio idioma.

Para México, el Estado de la Unión es un evento de seguimiento obligado tanto para el gobierno como para analistas y el público en general. En este foro, el Ejecutivo estadounidense suele delinear sus prioridades en temas sensibles para la relación bilateral, tales como la política migratoria, el flujo comercial bajo el marco del T-MEC y la seguridad transfronteriza.

Este descenso en la cantidad de espectadores refleja un posible cambio en las tendencias de consumo informativo en la Unión Americana. Aunque el mensaje presidencial sigue siendo un hito fundamental en la agenda política, el público parece estar alejándose gradualmente de las transmisiones tradicionales de larga duración, optando por formatos más dinámicos o fragmentados en plataformas digitales, a pesar de la relevancia histórica que representó esta intervención récord.