Benny Blanco, el influyente productor musical y actual pareja de la superestrella de ascendencia mexicana Selena Gomez, se ha colocado en el ojo del huracán tras una reciente aparición en un podcast que ha dejado a las redes sociales en un estado de desconcierto. Durante la emisión, Blanco mostró sus pies descalzos ante la cámara, un gesto que fue descrito por diversos sectores del público como «repulsivo» y «falto de higiene», provocando una ola de críticas y memes virales.
Sin embargo, lo que comenzó como una mofa en internet ha escalado a un análisis más profundo sobre los estándares de belleza masculina. La reconocida columnista Jana Hocking, en un texto publicado originalmente en el Daily Mail, ha decidido romper el silencio sobre una verdad que, según ella, muchas mujeres evitan admitir. Hocking aborda la extraña atracción que pueden generar hombres que, como Blanco, proyectan una imagen descuidada o incluso «sucia», desafiando las normas tradicionales de la pulcritud.
Para el público mexicano, la figura de Selena Gomez es de suma importancia no solo por su legado en el pop, sino por su constante reivindicación de sus raíces latinas. Debido a este vínculo afectivo, cualquier novedad sobre su vida personal y sus relaciones sentimentales se convierte de inmediato en tendencia nacional. Benny Blanco, aunque es una potencia en la industria musical global tras producir éxitos para artistas como J Balvin y la misma Gomez, sigue siendo una figura polarizante para los seguidores de la cantante, quienes cuestionan frecuentemente su estilo desenfadado.
En su intervención, Hocking admite que su postura podría sonar «desquiciada», pero argumenta que existe un magnetismo inexplicable en aquellos hombres que no se esfuerzan por lucir perfectos. A pesar de defender este punto de vista, la columnista no ignora que la exhibición de Blanco en el podcast cruzó una frontera para muchos, calificando la visión de sus extremidades como algo «que induce al vómito».
Este incidente pone de manifiesto la constante vigilancia mediática a la que están expuestas las celebridades contemporáneas. Mientras que algunos defienden la autenticidad de Blanco y su derecho a no seguir los cánones de belleza de Hollywood, otros consideran que existen límites básicos de decoro y aseo personal que no deberían ignorarse, especialmente en plataformas de comunicación masiva. Por ahora, ni Gomez ni Blanco han emitido comentarios adicionales, dejando que la conversación sobre la estética y el deseo siga encendiendo las plataformas digitales.



