En un suceso que ha captado la atención internacional, Ian Huntley, uno de los criminales más notorios y repudiados de la historia reciente del Reino Unido, fue víctima de un violento ataque dentro de la prisión de máxima seguridad HMP Frankland. El incidente, ocurrido en una sección supuestamente vigilada, dejó al convicto con heridas de gravedad tras ser embestido con un objeto punzocortante de metal.

Huntley fue trasladado de urgencia a un hospital externo bajo un operativo de seguridad extrema después de ser agredido en el área de talleres de la prisión. Según los informes disponibles, el agresor, un recluso condenado por triple homicidio, utilizó una vara de metal afilada para perpetrar el ataque, llegando incluso a dejar el objeto incrustado en el cuerpo de Huntley. Testigos del incidente relataron que el atacante exclamó con júbilo: 'Lo logré, lo he matado', creyendo que el asalto había sido fatal.

Para el público en México, el nombre de Ian Huntley representa uno de los casos más estremecedores de la justicia británica. En 2002, Huntley, quien trabajaba como conserje escolar, secuestró y asesinó a las niñas Holly Wells y Jessica Chapman, ambas de 10 años, en la localidad de Soham. El caso generó una indignación nacional similar a los crímenes de alto impacto que conmocionan a la sociedad mexicana, marcando un antes y un después en los protocolos de protección infantil en Europa.

La prisión HMP Frankland es conocida popularmente en Inglaterra como la 'Monster Mansion' (La Mansión de los Monstruos), debido a que alberga a los delincuentes más peligrosos del país, incluyendo asesinos seriales, violadores y terroristas. A pesar de las estrictas medidas de vigilancia y la segregación de ciertos internos para evitar ajustes de cuentas, la vulnerabilidad de Huntley ante el resto de la población penal ha sido un problema recurrente para las autoridades penitenciarias.

Este nuevo atentado contra su vida pone de manifiesto las tensiones permanentes dentro de los centros de reclusión de máxima seguridad, donde los delincuentes que han cometido crímenes contra menores suelen ser blanco prioritario de otros convictos violentos que buscan justicia por mano propia. Hasta el momento, el estado de salud de Huntley se mantiene bajo reserva, mientras se lleva a cabo una investigación interna para determinar cómo se permitió el acceso a un arma artesanal en una zona de alta vigilancia.