La tranquilidad de los usuarios de telefonía móvil en México se ha visto interrumpida por un fenómeno que parece no dar tregua: el spam y las llamadas con fines de fraude. Según datos recientes publicados por El Informador, los ciudadanos reciben, en promedio, más de 18 llamadas de este tipo cada mes. Esta cifra refleja un ligero pero constante incremento en comparación con años anteriores, lo que evidencia una sofisticación en las redes de acoso comercial y delictivo.

Este incremento en el volumen de contactos no solicitados no solo representa una molestia cotidiana para la población, sino que constituye un riesgo latente para la seguridad financiera y personal de las familias mexicanas. El fenómeno del spam telefónico ha evolucionado de simples ofertas comerciales invasivas a intentos estructurados de estafa, donde delincuentes buscan obtener información confidencial o realizar extorsiones bajo diversas modalidades.

En el contexto nacional, instituciones como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) han puesto a disposición herramientas como el Registro Público para Evitar Publicidad (REPEP); sin embargo, los defraudadores utilizan tecnologías de generación de números aleatorios para evadir estos bloqueos. Es común que las llamadas provengan de LADAS nacionales desconocidas o incluso de prefijos internacionales, táctica diseñada para despertar la curiosidad del usuario y forzar el contacto.

Expertos en seguridad digital advierten que el simple hecho de contestar estas llamadas puede ser contraproducente. Al responder, el usuario confirma que su línea telefónica está activa y que es atendida por una persona real, lo que suele derivar en una inclusión en listas de 'objetivos valiosos' que son vendidas en el mercado negro, intensificando el acoso en el futuro.

Ante este panorama, la recomendación de las autoridades es clara: evitar contestar números desconocidos y, en caso de hacerlo, nunca proporcionar datos personales, códigos de verificación o información bancaria. La prevención y el uso de herramientas de bloqueo integradas en los dispositivos móviles se han vuelto fundamentales para mitigar el impacto de esta problemática que afecta a millones de mexicanos mensualmente.