Las autoridades de aviación de Estados Unidos decretaron el cierre de emergencia del espacio aéreo sobre la localidad fronteriza de Fort Hancock, Texas, tras un incidente en el que el Pentágono utilizó tecnología de armamento láser para derribar un dron de vigilancia. La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) emitió la restricción de vuelo de forma inmediata después de que la unidad no tripulada fuera neutralizada durante una operación de seguridad.

El dron afectado pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), que es la agencia federal responsable de la vigilancia fronteriza y el control migratorio en Estados Unidos. Este organismo, ampliamente conocido en México por su rol en la seguridad de la frontera norte y la gestión de cruces internacionales, utiliza frecuentemente tecnología de punta, incluidos vehículos aéreos no tripulados, para monitorear el flujo de personas y mercancías en zonas de difícil acceso terrestre.

El suceso tuvo lugar en las inmediaciones de Fort Hancock, una comunidad situada a unos 80 kilómetros al sureste de El Paso, Texas, y que colinda directamente con el estado de Chihuahua, México. El uso de energía dirigida —tecnología comúnmente conocida como láser— por parte del Departamento de Defensa para interceptar aeronaves representa una de las aplicaciones más sofisticadas del ejército estadounidense en territorio doméstico, lo que ha despertado un notable interés sobre los protocolos de defensa en la franja fronteriza.

Aunque el Pentágono no ha emitido una declaración detallada sobre los motivos específicos que llevaron al derribo del equipo de la propia CBP, este tipo de acciones suelen estar vinculadas a ejercicios de seguridad nacional o a la validación de nuevos sistemas de defensa aérea. La restricción del espacio aéreo impuesta por la FAA tiene como objetivo primordial garantizar la seguridad de la aviación civil y comercial que transita por esta ruta aérea estratégica, evitando cualquier interferencia con las labores de recuperación e investigación.

Para la población y las autoridades en México, especialmente en las zonas limítrofes, este incidente resalta la creciente militarización tecnológica que ocurre de manera constante al otro lado del Río Bravo. La implementación de armas láser en operaciones de vigilancia subraya la evolución de las tácticas de control en la frontera. Hasta el momento, no se han reportado afectaciones en territorio mexicano ni riesgos para las comunidades vecinas en Chihuahua, mientras que el monitoreo de la situación por parte de las agencias estadounidenses continúa bajo un estricto hermetismo.