La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha emitido una alerta crítica para los estados de Nuevo León y Tamaulipas, advirtiendo sobre condiciones meteorológicas altamente favorables para la propagación de incendios forestales y urbanos durante las próximas 48 horas. La combinación de un sistema anticiclónico y la aproximación de un nuevo frente frío ha generado un escenario de vulnerabilidad extrema en el noreste mexicano, donde la sequedad del ambiente será el factor predominante.

De acuerdo con el organismo federal, la presencia de una circulación anticiclónica en niveles medios y altos de la atmósfera sobre el territorio del noreste provocará un ambiente caluroso con tiempo estable y seco. Esta situación se verá agravada por la interacción de un sistema frontal con una línea seca en el norte del país, lo que detonará rachas de viento de entre 45 y 55 kilómetros por hora, condiciones que dificultan cualquier labor de contención en caso de presentarse un siniestro.

Los especialistas de la Conagua subrayan que ambas entidades se encuentran bajo el fenómeno conocido internacionalmente como la regla del '30-30-30'. Este factor de riesgo crítico se activa cuando confluyen tres elementos: temperaturas superiores a los 30 grados Celsius, una humedad relativa por debajo del 30% y vientos que exceden los 30 kilómetros por hora. Bajo este esquema, la probabilidad de que una chispa se convierta en un incendio de grandes proporciones aumenta de forma alarmante debido a la rápida deshidratación de la vegetación.

En Nuevo León, el pronóstico es especialmente severo para el Área Metropolitana de Monterrey, donde se esperan máximas de entre 38 y 40 grados Celsius. Sin embargo, la mayor preocupación se centra en las regiones Citrícola y Oriente, donde los termómetros podrían alcanzar picos de hasta 41 grados. Es notable el marcado contraste térmico que se vivirá en la entidad, ya que mientras las máximas serán sofocantes, las mínimas en algunas zonas oscilarán entre los 3 y 20 grados.

Por su parte, en Tamaulipas, las regiones del Noreste y el Valle del Río Bravo experimentarán condiciones similares. En la zona noreste se prevén temperaturas máximas de hasta 40 grados, mientras que en el Valle del Río Bravo el termómetro oscilará entre los 32 y 34 grados. Un factor determinante para ambas entidades es la nula probabilidad de lluvia, lo que mantiene el suelo y la biomasa listos para la combustión. Ante este panorama, las autoridades exhortan a la población a extremar precauciones, evitar quemas de basura y no encender fogatas en zonas rurales o de pastizales.