La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha emitido una advertencia urgente para los estados de Nuevo León y Tamaulipas ante la inminente consolidación de condiciones climáticas extremas que elevan significativamente el riesgo de incendios forestales. De acuerdo con el organismo federal, la interacción de diversos sistemas meteorológicos generará un ambiente crítico, seco y caluroso durante los próximos dos días, lo que ha puesto en alerta máxima a las brigadas de Protección Civil y autoridades ambientales de la región noreste del país.

El fenómeno es impulsado por una circulación anticiclónica situada en los niveles medios y altos de la atmósfera, la cual se posicionará sobre el territorio nororiental de México a partir de este jueves. Esta configuración atmosférica propicia un tiempo estable pero extremadamente seco, inhibiendo por completo la probabilidad de precipitaciones en la zona. Paralelamente, la aproximación de un nuevo sistema frontal, al interactuar con una línea seca en el norte del país, provocará ráfagas de viento que oscilarán entre los 45 y 55 kilómetros por hora, un factor determinante en la propagación veloz de incendios.

En cuanto al termómetro, el pronóstico de la Conagua dibuja un escenario severo. Para el estado de Nuevo León, se prevé que el Área Metropolitana de Monterrey alcance temperaturas máximas de entre 38 y 40 grados Celsius. No obstante, las regiones Citrícola y Oriente enfrentarán condiciones aún más agobiantes, con registros que podrían escalar hasta los 41 grados Celsius. Es notable el marcado contraste térmico, pues mientras las máximas son sofocantes, las mínimas en la entidad podrían descender hasta los 3 grados en zonas montañosas, aunque el calor seco predominará durante la mayor parte de la jornada.

Por su parte, en Tamaulipas, las regiones del Noreste y el Valle del Río Bravo experimentarán condiciones similares. En la zona noreste se esperan máximas de hasta 40 grados Celsius, mientras que en el Valle del Río Bravo el termómetro oscilará entre los 32 y 34 grados. Una característica preocupante de este pronóstico es la nula posibilidad de lluvias, lo que mantiene los suelos y la vegetación en un estado de alta vulnerabilidad.

Las autoridades enfatizaron que ambas entidades cumplen con los parámetros de la denominada regla '30-30-30'. Este concepto técnico, utilizado internacionalmente por brigadistas, refiere a la peligrosa combinación de temperaturas superiores a los 30 grados Celsius, humedad relativa por debajo del 30 por ciento y vientos que superan los 30 kilómetros por hora. Bajo este escenario, cualquier ignición accidental puede convertirse rápidamente en un siniestro incontrolable, por lo que se exhorta a la población a extremar precauciones y evitar cualquier actividad que involucre fuego en zonas rurales o pastizales.