En una serie de eventos que han sido calificados como profundamente inquietantes por las autoridades locales, un hombre desconocido asedió la residencia de Nancy Guthrie en Arizona durante la noche del pasado jueves. El incidente, reportado inicialmente por medios estadounidenses como el Daily Mail, destaca por el nivel de persistencia y la conducta errática del sospechoso, quien habría circulado frente al domicilio entre 50 y 100 veces en un lapso muy breve.
De acuerdo con los informes policiales, el sujeto no solo se limitó a realizar los recorridos constantes, sino que fue visto observando fijamente la pantalla de su teléfono celular mientras conducía. Testigos y registros de seguridad indican que el individuo mantenía abierta una fotografía de la propia Nancy Guthrie, lo que sugiere una premeditación y un nivel de obsesión que ha puesto en alerta a la comunidad y a los cuerpos de seguridad del estado de Arizona.
Nancy Guthrie es una figura conocida en los medios debido a su vínculo con el caso de Savannah, cuya historia de secuestro y tragedia ha conmovido a la opinión pública en años recientes. Para el lector en México, este tipo de casos de asedio o 'stalking' resulta de particular relevancia, dado el creciente debate sobre la protección de las mujeres y las víctimas de acoso que, tras enfrentar procesos judiciales o traumas previos, continúan siendo blanco de hostigamiento por parte de desconocidos.
El comportamiento del individuo, caracterizado por la repetición sistemática de su trayecto frente a la propiedad de Guthrie, es visto por expertos en criminología como una táctica de intimidación psicológica. La policía local ha intensificado la vigilancia en la zona y se encuentra analizando las grabaciones de las cámaras de seguridad para identificar la matrícula del vehículo y dar con el paradero del responsable.
Hasta el momento, no se han reportado detenciones vinculadas a este suceso. Sin embargo, el caso ha reavivado la discusión sobre la seguridad de las personas involucradas en crímenes de alto impacto y la necesidad de leyes más estrictas que castiguen el acoso digital y físico. La familia Guthrie ha solicitado privacidad mientras las investigaciones continúan para determinar si este hombre representa una amenaza directa o si forma parte de un patrón de conducta criminal más amplio.



