En un giro significativo para la estructura del sistema democrático en México, la propuesta de reforma electoral contempla la desaparición definitiva del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Esta herramienta, que durante décadas ha funcionado como el principal mecanismo de certidumbre informativa tras el cierre de las casillas, sería sustituida por un esquema de cómputo directo que otorgaría validez legal a los resultados de manera inmediata.

De acuerdo con los lineamientos de la iniciativa, el objetivo primordial de esta modificación es eliminar la dualidad de procesos que actualmente rige las elecciones mexicanas. Bajo el sistema vigente, el PREP ofrece tendencias informativas no vinculantes la noche de la elección, mientras que los cómputos distritales —los cuales determinan legalmente a los ganadores— inician formalmente hasta el miércoles siguiente a la votación. Con la implementación del cómputo directo, se pretende que la contabilidad oficial comience sin dilación, permitiendo que la gran mayoría de los distritos cuente con cifras definitivas al día siguiente de los comicios.

La eliminación del PREP marca el fin de una era en la organización electoral del país. Desde su implementación masiva en los años noventa, este sistema fue clave para mitigar la incertidumbre y evitar los vacíos de información que en el pasado dieron pie a sospechas de fraude. No obstante, los impulsores de la reforma argumentan que la infraestructura actual y la madurez de los procesos institucionales permiten prescindir de este paso intermedio, enfocando todos los esfuerzos humanos y tecnológicos en el conteo oficial desde el primer minuto.

Este cambio no solo busca agilizar la entrega de constancias de mayoría, sino también reducir los costos operativos asociados al despliegue del PREP, que requiere de una logística masiva de captura y transmisión de datos. Sin embargo, el reto para las autoridades electorales será garantizar que el nuevo sistema de cómputo directo mantenga los niveles de transparencia y seguridad que la ciudadanía demanda en procesos de alta competencia política.

La propuesta ya se encuentra bajo el análisis de las comisiones legislativas, donde se discutirán los detalles técnicos necesarios para asegurar que la transición no afecte la confianza ciudadana. En los próximos días, se espera que diversos actores políticos y expertos en materia electoral se pronuncien sobre la viabilidad de realizar estos conteos oficiales en un tiempo récord y las salvaguardas que se implementarán para proteger la integridad del voto en ausencia de tendencias preliminares.