En los últimos años, las calles de la Ciudad de México han sido testigos de una transformación radical en la forma en que sus habitantes se desplazan. Los patines eléctricos, conocidos también como monopatines o scooters, han pasado de ser un artículo de recreación a convertirse en una herramienta indispensable de transporte para miles de capitalinos. Esta tendencia responde a factores clave como su accesibilidad económica, el bajo costo de mantenimiento y su funcionalidad para sortear el congestionamiento vial que caracteriza a la capital del país.
Sin embargo, este auge ha traído consigo la necesidad de una regulación más estricta por parte de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI). El incremento de estos dispositivos en las principales arterias y banquetas de la urbe ha generado debates sobre la seguridad vial y la convivencia urbana. En este contexto, se han planteado nuevos lineamientos y requisitos para los usuarios, con el objetivo de integrar de manera ordenada estos vehículos al ecosistema de transporte capitalino.
Uno de los puntos que mayor atención ha captado entre la ciudadanía es la posible implementación de identificadores o placas para estos medios de transporte. Esta medida busca principalmente llevar un registro administrativo y facilitar la localización de los propietarios en caso de incidentes viales. Al ser vehículos que alcanzan velocidades considerables, la autoridad considera fundamental que los conductores asuman la responsabilidad que conlleva circular en la vía pública, respetando el Reglamento de Tránsito vigente.
Además de la identificación vehicular, las normativas vigentes enfatizan la importancia de respetar las zonas de circulación permitidas. El reglamento prohíbe estrictamente el tránsito de patines eléctricos sobre las banquetas, espacios reservados exclusivamente para los peatones. Los usuarios deben utilizar las ciclovías o, en su defecto, el carril derecho de las vialidades secundarias. Asimismo, se hace un llamado al uso obligatorio de casco y a contar con aditamentos luminosos, como luces frontales y traseras, para garantizar la visibilidad durante los trayectos nocturnos.
Esta transición hacia una movilidad más regulada no solo busca el control administrativo, sino también profesionalizar el uso de alternativas sustentables en la Ciudad de México. Para el usuario promedio, la inversión en un patín eléctrico sigue siendo una de las opciones más rentables frente al incremento en los precios de los combustibles y las saturación del transporte público tradicional. No obstante, el cumplimiento de los nuevos requisitos será fundamental para evitar sanciones económicas y contribuir a un entorno vial más seguro y eficiente en una de las metrópolis más complejas del mundo.


