Diversos movimientos sociales y organizaciones civiles han intensificado su llamado al gobierno de Brasil, encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva, y a la petrolera estatal Petrobras para que reanuden de manera inmediata el envío de petróleo y sus derivados a Cuba. Esta petición surge como una respuesta de urgencia ante el recrudecimiento de la crisis energética que atraviesa la isla caribeña, exacerbada por las restricciones financieras y comerciales impuestas por el bloqueo económico de Estados Unidos.

Los activistas argumentan que las medidas de presión ejercidas desde Washington no solo buscan desestabilizar el orden político en La Habana, sino que tienen consecuencias humanitarias devastadoras. Según los comunicados emitidos por estos grupos, el desabasto de combustible ha afectado severamente la generación eléctrica, el transporte y la operación de hospitales, lo que, en sus palabras, "pone en riesgo inminente la vida del pueblo cubano". La solicitud busca que Brasil retome su papel histórico de aliado regional y utilice su infraestructura energética para paliar la emergencia.

En el contexto latinoamericano, esta demanda resuena con fuerza, especialmente en naciones como México. Bajo la administración actual, México ha mantenido una postura de solidaridad con la isla, realizando envíos intermitentes de crudo a través de Petróleos Mexicanos (Pemex) para mitigar los apagones masivos que han afectado a la población cubana en meses recientes. El llamado a Petrobras sugiere la creación de un frente regional que desafíe las sanciones unilaterales y priorice la estabilidad social en el Caribe.

Por su parte, Petrobras no ha emitido una respuesta oficial definitiva sobre la reanudación de los suministros, los cuales se han visto condicionados en años anteriores por la complejidad del marco legal internacional y las presiones diplomáticas. No obstante, los movimientos sociales insisten en que la soberanía energética de la región debe prevalecer sobre las directrices de política exterior de terceros países, instando a Brasilia a actuar bajo principios de cooperación humanitaria.

La situación en Cuba sigue siendo crítica, con cortes de energía que pueden durar más de 12 horas en diversas provincias. Mientras el debate sobre el bloqueo continúa en foros internacionales, la presión sobre los gigantes petroleros de la región aumenta, colocando a Petrobras y al gobierno brasileño en el centro de una decisión que es tanto económica como profundamente geopolítica.