La jornada bursátil en Nueva York concluyó este jueves con resultados desiguales entre sus principales indicadores, reflejando una sesión marcada por la volatilidad y el nerviosismo en el sector tecnológico. Mientras que el promedio industrial Dow Jones logró sostenerse en terreno positivo con una ganancia marginal, los índices S&P 500 y Nasdaq cerraron la sesión con pérdidas, arrastrados por el desempeño negativo de las emisoras de chips.

El protagonista indiscutible de la jornada fue Nvidia. La compañía, que se ha convertido en el barómetro de la euforia por la Inteligencia Artificial, experimentó un retroceso considerable que impactó directamente en el ánimo de los inversionistas. Esta caída no solo afectó su propia capitalización de mercado, sino que generó un efecto dominó sobre otras empresas tecnológicas de gran envergadura, restando fuerza al impulso alcista que se venía observando en las últimas semanas.

Por su parte, el Dow Jones de Industriales, que agrupa a las treinta mayores corporaciones de Estados Unidos, consiguió desmarcarse ligeramente de la tendencia negativa. Este comportamiento sugiere una rotación de capital hacia sectores más defensivos o industriales tradicionales, alejándose momentáneamente del riesgo que representa la alta exposición tecnológica ante posibles correcciones de precios en el Nasdaq.

Para el mercado mexicano, este comportamiento en Wall Street suele traducirse en episodios de volatilidad. La estrecha vinculación económica entre México y Estados Unidos provoca que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y el tipo de cambio reaccionen a las fluctuaciones de sus pares neoyorquinos. Históricamente, una caída en el sector tecnológico estadounidense puede desincentivar el apetito por activos de riesgo en mercados emergentes como el de México, presionando la estabilidad del peso frente al dólar.

Analistas locales coinciden en que el cierre mixto es una señal de cautela. Tras varios meses de ganancias sostenidas lideradas por el sector de semiconductores, el mercado parece estar entrando en una fase de toma de utilidades y reequilibrio de carteras. Los inversionistas ahora dirigen su mirada hacia los próximos datos de inflación y las decisiones de política monetaria que se avecinan en la Reserva Federal, factores que determinarán si la caída de Nvidia es un ajuste aislado o el inicio de una tendencia más profunda en el parqué neoyorquino.