Una jornada destinada a la limpieza y recuperación de espacios públicos en la alcaldía Azcapotzalco, al norte de la Ciudad de México, terminó en un violento enfrentamiento entre servidores públicos y habitantes de la demarcación. Lo que inició como un procedimiento administrativo para retirar obstáculos en la vía pública escaló hasta convertirse en una agresión física múltiple, la cual fue documentada por testigos y difundida a través de redes sociales.
De acuerdo con los reportes oficiales y los testimonios de los afectados, la tensión comenzó cuando el personal de la alcaldía inició el retiro de botes y otros objetos utilizados para apartar lugares de estacionamiento. Durante estas maniobras, los vecinos denunciaron que los trabajadores golpearon y dañaron vehículos particulares estacionados en la calle. Las protestas de los dueños de las unidades fueron ignoradas por el personal uniformado, lo que detonó una discusión verbal que rápidamente perdió el control.
En las grabaciones que circulan en plataformas digitales, se observa el momento en que al menos una decena de trabajadores, plenamente identificados con uniformes de la alcaldía, rodean y agreden físicamente a un solo individuo. Un aspecto que ha generado especial indignación entre la ciudadanía es la aparente inacción de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), quienes, según las imágenes capturadas, presenciaron los hechos sin intervenir de manera efectiva para detener la agresión o proteger la integridad del civil.
El video también muestra a una mujer, señalada por los vecinos como la presunta líder del grupo, quien portaba un chaleco color guinda. Durante el altercado, se escucha a los residentes defender el uso del espacio frente a sus domicilios, argumentando que existía un respeto vecinal sobre dichos lugares. Por su parte, los trabajadores justificaron su actuación bajo el argumento de que la vía pública no puede ser apartada para uso privado.
Tras la viralización del conflicto, la autoridad local confirmó la veracidad de los hechos. Este incidente pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre el uso del espacio público en la Ciudad de México y los protocolos de actuación de los servidores públicos, cuya labor de ordenamiento no debe, bajo ninguna circunstancia, derivar en actos de violencia física contra la población.


