En un giro inesperado que rompió con el protocolo rígido de las cumbres internacionales, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dirigió un mensaje cargado de emotividad y significado personal a su homólogo de la India, Narendra Modi. Durante una reciente conferencia de prensa destinada a fortalecer la cooperación estratégica entre ambas naciones, Netanyahu hizo una pausa en el discurso político para revelar un dato de su vida privada que lo vincula profundamente con el país asiático.
"No sé si te he contado esto, Narendra", comenzó el mandatario israelí, utilizando un tono de confianza que denota la estrecha relación que ha cultivado con el líder indio en los últimos años. Netanyahu se refirió a una "gran deuda" que mantiene con la India, vinculada a una página específica de su historia personal y familiar. Este tipo de declaraciones, poco comunes en el ámbito de la alta política, subrayan cómo los vínculos humanos y las historias de gratitud pueden influir en la construcción de alianzas geopolíticas sólidas.
La relación entre Israel e India ha experimentado una transformación radical en la última década. Lo que antes era una conexión diplomática distante, se ha convertido hoy en una asociación estratégica que abarca desde la tecnología agrícola hasta la defensa de alta seguridad. Para la audiencia en México, donde la diplomacia suele basarse en principios de soberanía y no intervención, este modelo de "diplomacia de la amistad" ofrece un ángulo distinto sobre cómo se tejen las redes de poder en el siglo XXI.
Expertos en política exterior señalan que el agradecimiento de Netanyahu no es un gesto aislado, sino parte de una narrativa que busca resaltar a la India como un refugio histórico para el pueblo judío, donde, a diferencia de Europa, no se experimentaron episodios sistemáticos de antisemitismo. Esta herencia cultural compartida es la que hoy permite que ambos países colaboren en sectores críticos como la ciberseguridad y la gestión de recursos hídricos, temas de vital interés tanto para Nueva Delhi como para Jerusalén.
El encuentro concluyó con una reafirmación de los lazos comerciales, pero fue la revelación personal de Netanyahu lo que acaparó los titulares. En un mundo cada vez más polarizado, el reconocimiento de una deuda personal entre mandatarios sirve como un recordatorio de que, detrás de los tratados y los acuerdos militares, las conexiones humanas siguen siendo el motor fundamental de las relaciones internacionales.
