El video de un robo cometido con asombrosa destreza en la terraza de un restaurante en Roma, Italia, ha encendido las alarmas en redes sociales tras volverse viral. Las imágenes, captadas íntegramente por una cámara de seguridad del establecimiento, muestran la extrema vulnerabilidad de los comensales ante delincuentes especializados en el llamado "robo por descuido", una problemática que no conoce fronteras y que resuena con fuerza entre los viajeros y ciudadanos mexicanos.

En el metraje se observa a una mujer disfrutando de una cena al aire libre mientras mantiene una amena conversación con su acompañante. Detrás de ella, un hombre de apariencia común se posiciona estratégicamente. Con una actitud que delata cierto nerviosismo inicial, el sujeto observa su entorno para asegurarse de que nadie lo vigila. En un movimiento calculado y sumamente ágil, se quita la chaqueta y la utiliza como una pantalla visual para ocultar sus manos, mientras desliza con precisión el bolso de la víctima que colgaba del respaldo de la silla.

Lo más impactante del suceso es la parsimonia con la que opera el delincuente. Una vez que tiene el botín en su poder, lo oculta bajo su prenda de vestir y se retira del lugar caminando con total tranquilidad, sin que la afectada o el resto de los clientes se percaten de lo ocurrido en el momento. El video se ha convertido en una herramienta didáctica en plataformas digitales sobre los riesgos inherentes a las zonas turísticas de alta afluencia de personas.

Para el público en México, este tipo de incidentes no resulta ajeno. En corredores gastronómicos de la Ciudad de México, como las colonias Roma, Condesa o Polanco, se han reportado casos similares donde la técnica del "chaquetazo" o el uso de distractores es una constante. Las autoridades de seguridad ciudadana han advertido en diversas ocasiones sobre la importancia de no colgar bolsos o mochilas en el respaldo de las sillas, una práctica que facilitó el éxito del robo en el caso italiano.

Expertos en seguridad recomiendan mantener las pertenencias siempre a la vista, preferiblemente sobre el regazo o sujetas al mobiliario con dispositivos de seguridad, especialmente en terrazas y espacios abiertos al público. Este caso en la capital italiana sirve como un recordatorio global de que la distracción, incluso por un breve segundo, sigue siendo el mejor aliado de la delincuencia urbana en cualquier parte del mundo.