Una nueva sucursal de la reconocida cadena británica de panaderías Gail’s, ubicada en el barrio de Archway, al norte de Londres, fue blanco de actos vandálicos por segunda vez consecutiva desde su inauguración la semana pasada. El establecimiento ha sido cubierto con grafitis de corte antisionista, en lo que las autoridades locales y propietarios han descrito como una campaña sistemática de intimidación vinculada a las actuales tensiones políticas internacionales.
Para el público mexicano, es importante contextualizar que Gail’s Bakery es una de las cadenas de panadería artesanal más prominentes del Reino Unido, comparable en concepto a establecimientos de café y panadería de alta gama en zonas exclusivas de la Ciudad de México. La empresa es conocida por su enfoque en productos de masa madre y repostería premium, y ha experimentado una rápida expansión en barrios residenciales de Londres. Sin embargo, en meses recientes, la marca se ha visto envuelta en controversias debido a la postura política de algunos de sus accionistas, lo que ha derivado en llamados al boicot y ataques directos a sus locales.
El incidente más reciente en Archway ocurrió durante la noche, cuando sujetos desconocidos pintaron consignas políticas en los ventanales y la fachada del edificio. Este ataque se produce apenas unos días después de la apertura oficial del local, frustrando los esfuerzos de los empleados por establecer el negocio en la comunidad. Testigos y residentes de la zona han expresado su preocupación, señalando que el uso de espacios comerciales para manifestar posturas ideológicas mediante daños a la propiedad privada afecta la tranquilidad del vecindario.
La Policía Metropolitana de Londres ya se encuentra investigando los hechos bajo la clasificación de daños criminales. Aunque se han recolectado imágenes de cámaras de seguridad, hasta el momento no se han reportado detenciones relacionadas con estos actos específicos. Por su parte, portavoces de la empresa han calificado estos ataques como "inaceptables", enfatizando que su prioridad absoluta sigue siendo garantizar la seguridad de su personal y continuar brindando servicio a sus clientes locales pese a las agresiones.
Este suceso se enmarca en un clima de creciente polarización en el Reino Unido, donde comercios con presuntos vínculos o apoyos a intereses específicos en el conflicto de Medio Oriente han sido blanco frecuente de protestas. La repetición de los ataques contra esta sucursal en menos de una semana subraya el desafío que enfrentan las autoridades británicas para contener el vandalismo dirigido por motivos políticos en zonas urbanas densamente pobladas.



