El futuro de Hirving "Chucky" Lozano en el fútbol estadounidense atraviesa su momento más crítico tras el aparente ultimátum que Diego Heaps, director deportivo del San Diego FC, ha puesto sobre la mesa. En una reciente entrevista, el directivo reveló que la institución está evaluando seriamente la posibilidad de rescindir el contrato del delantero mexicano si no logran concretar su acomodo en otro club de la MLS antes del cierre del mercado de fichajes interno, programado para el próximo 26 de marzo.
Esta drástica postura surge a pesar de la multimillonaria inversión que el conjunto californiano realizó en 2024, cuando desembolsó cerca de 12 millones de euros al PSV Eindhoven por el fichaje del canterano de Pachuca. Actualmente, Lozano percibe un salario anual de 6 millones de dólares, una cifra que la directiva parece dispuesta a sacrificar con tal de resolver una situación deportiva que se ha vuelto insostenible para ambas partes.
¿Por qué importa este movimiento? El distanciamiento entre el cuerpo técnico y el jugador es evidente. Mientras el "Chucky" entrena por separado buscando una oportunidad, el San Diego FC ha demostrado un funcionamiento óptimo sin su presencia en el campo, destacando su reciente victoria ante el Impact de Montreal y la eliminación de los Pumas de la UNAM en la Concacaf Champions Cup. Heaps ha sido claro: la prioridad es encontrar una solución que beneficie la carrera a largo plazo del jugador, aunque esto implique no recuperar la totalidad de la inversión económica.
La inactividad de Lozano ha encendido las alarmas en la Selección Mexicana. Javier Aguirre, director técnico del Tricolor, ha mantenido contacto directo con la directiva de San Diego para conocer el estatus de uno de sus referentes ofensivos. Sin embargo, la respuesta del club ha sido tajante: mientras el atacante permanezca en la plantilla bajo las condiciones actuales, no será tomado en cuenta para jugar, lo que pone en riesgo su ritmo competitivo de cara a los próximos compromisos internacionales de México.
Lo que sigue para el extremo mexicano es una ventana de pocos días para encontrar un nuevo destino dentro de la liga norteamericana. De no concretarse un traspaso, la rescisión de contrato lo dejaría como agente libre, una resolución que, aunque costosa para San Diego, parece ser el camino trazado para finalizar este vínculo laboral antes de que termine el mes.



