En un esfuerzo por mitigar el descontento social ante el incremento en los recibos de electricidad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que las principales corporaciones tecnológicas del mundo han aceptado financiar su propia infraestructura energética. El acuerdo, denominado “Compromiso de Protección al Usuario” (Rate Payer Protection Pledge), obligará a estas empresas a construir o pagar por su propia generación de energía para alimentar sus masivos centros de datos.
Durante su reciente discurso del Estado de la Unión, Trump prometió tomar medidas contundentes contra el alza en los costos energéticos, y ahora se han revelado los primeros detalles operativos de este plan. De acuerdo con informes de Fox News, se espera que los directivos de gigantes como Amazon, Google, Meta (empresa matriz de Facebook e Instagram), Microsoft, Oracle, OpenAI y xAI —la firma de inteligencia artificial liderada por Elon Musk— se reúnan en la Casa Blanca el próximo 4 de marzo para formalizar el pacto.
La proliferación de la inteligencia artificial (IA) ha generado una demanda energética sin precedentes a nivel global. Los centros de datos necesarios para procesar estas tecnologías requieren cantidades industriales de electricidad, lo que ha puesto una presión considerable sobre la red eléctrica pública en Estados Unidos y, en consecuencia, ha elevado los precios para el consumidor final. Con este acuerdo, la administración de Trump busca que las llamadas “Big Tech” asuman la responsabilidad financiera de su propia expansión energética, liberando la carga económica sobre los hogares estadounidenses.
Para el lector en México, esta noticia es de particular relevancia. Empresas como Amazon y Microsoft mantienen inversiones millonarias en el país, especialmente en la zona del Bajío, donde la construcción de centros de datos es constante debido a la relocalización de empresas o “nearshoring”. La política implementada por Trump podría sentar un precedente internacional sobre cómo los gobiernos negocian con la industria tecnológica para proteger la estabilidad de los precios domésticos de la luz frente a la voracidad energética de la IA.
A pesar del anuncio triunfalista, aún persisten interrogantes sobre el alcance real del documento. Hasta el momento, existen pocos detalles sobre los mecanismos legales que garantizarán que las corporaciones cumplan con lo pactado o sobre cómo se fiscalizará la construcción de estas nuevas fuentes de energía. No obstante, la asistencia confirmada de los directores ejecutivos de las tecnológicas más poderosas del mundo sugiere que la presión de Washington ha logrado un consenso inicial significativo.


