La ciudad de El Alto, en Bolivia, se mantiene en estado de alerta tras el siniestro de una aeronave de las fuerzas armadas que impactó en una zona cercana al aeropuerto internacional. Las autoridades bolivianas han actualizado la cifra oficial del desastre, confirmando 15 muertos menos de lo que indicaban las primeras especulaciones de los testigos, junto a un saldo de al menos 30 heridos que ya reciben atención especializada en hospitales de la región.
El seguimiento de esta noticia hoy revela que las brigadas de rescate han logrado concluir la fase crítica de búsqueda entre los restos del fuselaje. A diferencia de los primeros reportes emitidos durante el caos inicial, la identificación de las víctimas ha permitido precisar el número de fallecidos, aunque el estado de salud de varios de los 30 heridos permanece bajo pronóstico reservado. Lo nuevo en la jornada de este día es el inicio oficial de los peritajes técnicos por parte de la Fuerza Aérea Boliviana.
El desplome ocurrió en una de las zonas con mayor densidad poblacional de El Alto, lo que complicó las maniobras de aterrizaje forzoso que, según versiones preliminares, intentó realizar el piloto. Para los lectores en México, este suceso recuerda la complejidad de las operaciones aéreas en aeropuertos de gran altitud, similares a los retos técnicos que enfrentan terminales en el Valle de México, donde la densidad del aire exige protocolos de seguridad mucho más rigurosos.
Lo que aún falta por confirmar es el origen exacto de la falla mecánica que provocó la caída de la unidad. El Ministerio de Defensa ha evitado especular sobre si se trató de una falta de mantenimiento o de un error humano, señalando que las cajas negras ya han sido recuperadas para su análisis. Asimismo, se espera que en las próximas horas se publique la lista oficial de los pasajeros y tripulantes que se encontraban a bordo en el momento del impacto.
La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con el pueblo boliviano ante este luto nacional. Mientras tanto, las labores de limpieza en el lugar del accidente continúan, bajo el resguardo de la policía militar para evitar el saqueo de los restos de la aeronave y proteger las pruebas necesarias para la investigación en curso.


