La tragedia sacude a la nación andina tras el desplome de una aeronave de transporte pesado. Según el reporte actualizado de las autoridades en Bolivia, al menos 15 personas perdieron la vida y 30 más resultaron heridas luego de que un avión Hércules de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) se estrellara en una de las avenidas más transitadas de la ciudad de El Alto, en las proximidades de La Paz.
El siniestro ocurrió el pasado viernes bajo condiciones climáticas sumamente adversas, caracterizadas por una visibilidad reducida y fuertes vientos que habrían complicado las maniobras de la tripulación. El Ministerio de Defensa, a través de informes recabados por el medio local Unitel, confirmó que la aeronave cumplía una misión logística estratégica: el traslado de nuevos billetes de curso legal hacia diversas regiones del interior del país.
Lo que es nuevo hoy respecto a los primeros reportes es la consolidación de la cifra de víctimas. Tras concluir las labores de rescate entre los escombros en la avenida urbana, el balance oficial se ha fijado en 15 decesos, incluyendo tanto a miembros de la tripulación como a civiles que se encontraban en la zona del impacto. Los servicios de emergencia locales informaron que, de los 30 heridos, al menos una decena permanece en estado crítico en hospitales de El Alto y La Paz.
Falta por confirmar el estado exacto de las cajas negras, las cuales ya han sido recuperadas para su análisis técnico. Aunque la hipótesis principal de la investigación apunta al mal tiempo como factor determinante, los peritos aeronáuticos aún deben descartar si existió una falla mecánica previa en los motores del Hércules que impidiera al piloto realizar un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Internacional de El Alto.
Para el público mexicano, este incidente evoca tragedias similares ocurridas en zonas urbanas de la Ciudad de México, donde la densidad poblacional maximiza el riesgo ante cualquier falla aérea. La seguridad en el espacio aéreo de El Alto, considerado uno de los más desafiantes del mundo por su altitud de más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, se encuentra hoy bajo un estricto escrutinio internacional mientras avanzan las investigaciones oficiales sobre las causas del desplome.


