CIUDAD DE MÉXICO — En un movimiento que subraya la fragilidad de la paz en Medio Oriente, el Gobierno de Estados Unidos ha emitido una recomendación urgente para que el personal de su embajada en Jerusalén que desee abandonar Israel lo haga a la brevedad posible. La advertencia, emitida este viernes, señala la existencia de 'riesgos de seguridad' latentes en la región, en un contexto de creciente hostilidad con la República Islámica de Irán.
La decisión del Departamento de Estado se produce apenas horas después de que concluyera una reunión de alto nivel entre representantes de Washington y Teherán en Ginebra, Suiza. Según fuentes diplomáticas, el encuentro finalizó sin avances significativos que permitieran vislumbrar una desescalada en el conflicto. La falta de acuerdos en la mesa de negociación parece haber agotado las vías diplomáticas inmediatas, dejando a la región en un estado de alerta máxima ante una posible respuesta militar o represalias cruzadas.
La legación estadounidense ha sido enfática al señalar que las condiciones actuales exigen una vigilancia extrema. Aunque por el momento se trata de una salida voluntaria para el personal no esencial y sus familias, el tono de la comunicación sugiere que los servicios de inteligencia prevén un deterioro acelerado de la seguridad en el corto plazo. Analistas internacionales interpretan este movimiento como una medida precautoria para evitar que ciudadanos diplomáticos se vean atrapados en un eventual cierre de espacios aéreos o un estallido de violencia de mayores proporciones.
Para México, la situación en el Levante mediterráneo representa una preocupación constante en la agenda de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). La cancillería mexicana suele seguir de cerca los protocolos de seguridad de aliados internacionales ante crisis de esta magnitud. Se espera que, en las próximas horas, el gobierno mexicano emita un aviso de viaje actualizado a través de sus canales oficiales, exhortando a los connacionales en la zona a extremar precauciones, evitar desplazamientos no esenciales y mantenerse en contacto permanente con la embajada de México en Tel Aviv.
Además del impacto humano y diplomático, la escalada de tensiones amenaza con desestabilizar los mercados energéticos globales. La posibilidad de un conflicto abierto en una de las zonas clave para la producción y tránsito de hidrocarburos podría provocar una volatilidad aguda en los precios del petróleo, lo que afectaría las proyecciones económicas y las finanzas públicas en México. Mientras tanto, la comunidad internacional permanece a la expectativa de los siguientes pasos de ambas potencias, en un escenario donde la diplomacia parece haber cedido terreno frente a la incertidumbre bélica.

