Kabul – En un ambiente de creciente hostilidad en la frontera, el régimen talibán en Afganistán ha emitido un mensaje de advertencia y, simultáneamente, una oferta de distensión hacia Paquistán. El portavoz del gobierno fundamentalista, Zabihullah Mujahid, afirmó que aunque sus fuerzas están listas para repeler agresiones, la prioridad de Kabul es encontrar una resolución negociada a la crisis que atraviesan ambos países.
Durante una comparecencia ante medios de comunicación, Mujahid informó que los combatientes talibanes capturaron 19 puestos militares y dos cuarteles generales paquistaníes en una operación reciente. El vocero justificó estas acciones como una medida de disuasión necesaria para enviar un mensaje claro a Islamabad, tras los bombardeos sufridos el pasado fin de semana en las provincias fronterizas de Jalalabad y Paktika, donde se reportó el deceso de civiles, incluyendo mujeres y niños.
"Nuestra mano puede llegar a su cuello", sentenció Mujahid en un tono marcadamente combativo, asegurando que cualquier futuro "acto malicioso" por parte de las fuerzas paquistaníes será respondido con la misma contundencia. Esta retórica subraya la fragilidad de la seguridad en la Línea Durand, la frontera de facto que ha sido escenario de combates intensificados en los últimos días, elevando el temor de una escalada bélica de mayor envergadura en la región.
El núcleo del desacuerdo diplomático reside en las acusaciones de Islamabad sobre el refugio que los talibanes supuestamente brindan al grupo insurgente Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP). Al respecto, Mujahid fue tajante al señalar que el TTP es un "asunto interno" de Paquistán que precede a la toma del poder de los talibanes en 2021. El portavoz instó al gobierno paquistaní a dejar de "externalizar sus fallos" de seguridad interna y a no imponer sus problemas históricos sobre la administración afgana.
Pese a la dureza de las advertencias, la administración talibán mantiene la puerta abierta a la vía diplomática. La estabilidad de esta zona de Asia Central depende ahora de la capacidad de ambos gobiernos para transitar de los intercambios de artillería a una mesa de negociación efectiva, en un contexto donde la crisis humanitaria y económica en Afganistán demanda, más que nunca, la paz regional.


