Para miles de familias en México y el mundo, Jo Frost se convirtió en un referente de la disciplina y la armonía en el hogar gracias a su exitoso programa "Supernanny". No obstante, la experta en crianza ha revelado recientemente que su firmeza no solo se aplicaba con los niños, sino también detrás de las cámaras, enfrentándose a directivos y productores que buscaban priorizar el espectáculo sobre el bienestar de las familias participantes.
En declaraciones recientes, Frost compartió cómo fue catalogada como una persona "difícil" por la producción de la cadena británica Channel 4. El motivo detrás de este adjetivo fue su negativa constante a "acortar caminos" o utilizar tácticas de explotación emocional para elevar los índices de audiencia (ratings). Según Frost, las presiones para generar situaciones de conflicto artificial o dramatismo innecesario eran una constante en el set de grabación, algo a lo que ella se opuso de manera rotunda.
Uno de los episodios más críticos relatados por la protagonista ocurrió cuando un productor detuvo de manera abrupta la filmación y ordenó a todo el equipo técnico abandonar la locación. Este enfrentamiento se produjo luego de que Frost rechazara cumplir con demandas que consideraba éticamente incorrectas y perjudiciales para el proceso de intervención con los padres y menores involucrados. Al negarse a ceder ante los intereses comerciales, la producción intentó presionar a la experta mediante la interrupción del trabajo de campo.
En México, donde el programa gozó de gran popularidad a través de la televisión de paga (como Discovery Home & Health) y se convirtió en parte de la cultura popular sobre asesoría parental, estas revelaciones resuenan con fuerza. La postura de Frost pone de relieve la tensión existente entre la televisión de realidad y la ética profesional, especialmente cuando hay menores de edad involucrados en las dinámicas de filmación que pueden ser vulnerables a la edición manipulada.
Jo Frost subrayó que su compromiso siempre ha sido con la ayuda real a los padres y no con las cuotas de pantalla de las televisoras. Al resistirse a las presiones de la industria, la "Supernanny" reafirma que la dignidad de las familias y la veracidad de su método son valores no negociables, incluso si eso implica poner en riesgo su relación con las grandes cadenas de comunicación.


