La capital de Perú, Lima, fue sorprendida este día por un sismo de magnitud 5.0 que puso en alerta a los servicios de emergencia y a la población civil. De acuerdo con los reportes preliminares del Instituto Geofísico del Perú (IGP), el movimiento telúrico tuvo su epicentro en la región central del país, logrando percibirse con intensidad en la zona metropolitana y provincias colindantes.
El fenómeno ocurrió a una profundidad moderada, lo que contribuyó a que la percepción del movimiento fuera nítida para los residentes de edificios altos y zonas costeras. Inmediatamente después del evento, miles de ciudadanos evacuaron sus viviendas y centros de trabajo como medida de precaución, siguiendo los protocolos de seguridad establecidos en una de las regiones con mayor actividad sísmica del continente.
La Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú descartó rápidamente la posibilidad de un tsunami en las costas peruanas, lo que trajo calma a los distritos litorales de Lima y El Callao. Por su parte, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) informó que se ha iniciado un barrido informativo en las zonas más vulnerables para descartar posibles derrumbes en viviendas de construcción precaria o deslizamientos de tierra en las carreteras.
Para el lector mexicano, este suceso resuena de manera particular. Tanto México como Perú se encuentran ubicados en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad tectónica donde la interacción entre placas genera movimientos telúricos de forma constante. La experiencia compartida en materia de cultura de prevención y la similitud en los protocolos de respuesta ante desastres naturales hermanan a ambas naciones en estos momentos de contingencia.
Expertos en sismología han recordado a la población que Perú, al igual que México, se encuentra en un prolongado 'silencio sísmico' en ciertas zonas de su costa, lo que aumenta la importancia de participar en simulacros y mantener siempre lista la mochila de emergencia. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades locales no han reportado personas heridas ni daños materiales de consideración, aunque se mantienen las labores de vigilancia ante posibles réplicas que pudieran presentarse en las próximas horas.
