En un movimiento político de alto calado, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha confirmado una visita oficial de dos días al estado de Sinaloa. Esta gira, más allá de la agenda administrativa habitual, se interpreta como un contundente mensaje de gobernabilidad y presencia del Estado en una región que ha sido el epicentro de una escalada de violencia sin precedentes en meses recientes.
La entidad se encuentra actualmente bajo la sombra de una cruenta guerra interna entre facciones rivales del cártel local, un conflicto que ha trastocado la vida cotidiana en Culiacán y municipios aledaños desde hace semanas. La llegada de la mandataria federal busca no solo supervisar los avances en programas sociales y obras de infraestructura, sino también fortalecer la percepción de seguridad y el respaldo federal al gobierno estatal encabezado por Rubén Rocha Moya.
Desde el inicio de su administración, la situación en Sinaloa se ha mantenido como uno de los retos más apremiantes para el gabinete de seguridad federal. Los enfrentamientos constantes han derivado en bloqueos carreteros, cierres de comercios y la suspensión intermitente de las actividades académicas. En este sentido, la presencia de Sheinbaum en territorio sinaloense se perfila como una validación directa de la Estrategia Nacional de Seguridad, que bajo su mando apuesta por la inteligencia y la coordinación institucional para recuperar la paz.
Fuentes del Ejecutivo federal indican que durante su estancia, la presidenta mantendrá reuniones de trabajo clave para evaluar el impacto de los operativos conjuntos realizados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional. La mandataria busca proyectar que las instituciones mexicanas mantienen el control del territorio nacional, desestimando las versiones que sugieren un vacío de poder frente a las organizaciones criminales.
Con este recorrido, el Gobierno de México reafirma que la pacificación del país es el eje central de la agenda pública. Para los habitantes de Sinaloa, la visita presidencial representa un gesto de atención directa ante el clima de incertidumbre, mientras que para el escenario político nacional, marca la pauta de cómo la administración federal enfrentará las crisis de seguridad en las regiones más complejas del territorio mexicano.



