Un tribunal en el Reino Unido dictó una sentencia ejemplar contra un hombre que mantuvo cautiva a su pareja sentimental durante más de una semana antes de causarle la muerte. Tony Devenport, de 57 años, fue condenado a cadena perpetua por la Corte de la Corona de Chester tras hallársele culpable del asesinato de Stephanie Blundell, de 41 años.

El caso, que ha generado una fuerte indignación en la sociedad británica, reveló detalles escabrosos sobre los últimos días de la víctima. Según los informes presentados durante el juicio, Blundell fue retenida contra su voluntad durante diez días en un entorno de abuso extremo. Durante este periodo, Devenport no solo la golpeó repetidamente, sino que también la obligó a consumir paletas heladas de vodka de manera forzada, un acto que los fiscales describieron como parte de un patrón de control y tortura sistemática.

Al momento de su detención, el agresor intentó manipular a los oficiales de policía con un despliegue de supuesta angustia. “¡Por favor, no me digas que está muerta!”, exclamaba Devenport entre llantos mientras era arrestado, fingiendo sorpresa y dolor ante el fallecimiento de la mujer. Sin embargo, los peritajes forenses contradijeron rápidamente su versión de los hechos, revelando que el cuerpo de Stephanie presentaba hematomas extensos y severos en el rostro y en todo el cuerpo, resultado de una agresión física prolongada y violenta.

Para el lector en México, es importante precisar que la sentencia se llevó a cabo en una 'Crown Court' (Corte de la Corona), que en el sistema legal de Inglaterra y Gales es el tribunal de mayor jerarquía para casos penales graves, equivalente a un proceso por delitos de alto impacto en el sistema mexicano. La decisión del juez de otorgar cadena perpetua subraya la naturaleza atroz del crimen y la falta de remordimiento real del acusado.

Este suceso pone nuevamente de relieve la problemática del feminicidio y la violencia doméstica, temas de alta sensibilidad a nivel global. Las autoridades británicas enfatizaron que el aislamiento y la ingesta forzada de alcohol fueron tácticas de control coercitivo que escalaron hasta el homicidio. La familia de la víctima, presente durante la lectura de la sentencia, finalmente obtuvo la justicia que buscaba tras un proceso judicial desgarrador que dejó al descubierto la crueldad de Devenport.