En un hecho que ha sacudido a la comunidad internacional de entusiastas de los videojuegos, Darius Khan, un coleccionista de 32 años, se convirtió en el objetivo de una operación policial tras adquirir hardware extremadamente raro de la empresa Sega. Lo que el aficionado consideraba la compra de su vida, valorada en casi 10,000 libras esterlinas (más de 220,000 pesos mexicanos), terminó en un despliegue de las autoridades en su propio domicilio.

La controversia comenzó cuando Khan adquirió diversas consolas prototipo y juegos experimentales que supuestamente fueron abandonados en la antigua sede de Sega en el Reino Unido. Estos objetos representan piezas fundamentales de la historia tecnológica, ya que son versiones de desarrollo que nunca salieron al mercado masivo. Sin embargo, para Sega, el gigante japonés responsable de la creación del icónico personaje 'Sonic the Hedgehog', estas piezas nunca dejaron de ser su propiedad legal.

De acuerdo con los reportes originales del medio Daily Mail, la compañía no tomó el asunto a la ligera y decidió lanzar un operativo encubierto para localizar los dispositivos. Tras rastrear las transacciones y confirmar que el material se encontraba en poder de Khan, la policía británica procedió a realizar un registro en la vivienda del coleccionista para confiscar los artículos en cuestión, bajo la premisa de que se trataba de propiedad corporativa recuperada.

Este caso ha generado un intenso debate en el sector de la tecnología y el coleccionismo. Mientras que algunos defensores de la preservación argumentan que Khan estaba protegiendo la historia de la industria al rescatar equipo de oficinas cerradas, las leyes de propiedad industrial favorecen a corporativos como Sega. En México, donde el mercado de videojuegos retro y la cultura del coleccionismo han crecido exponencialmente en la última década, este suceso sirve como una advertencia sobre los riesgos legales de adquirir software o hardware de desarrollo cuya cadena de custodia original sea dudosa.

Por ahora, la situación jurídica final de Darius Khan permanece bajo escrutinio, y no se ha especificado si enfrentará cargos criminales adicionales. El incidente subraya la mano dura que las empresas tecnológicas globales están dispuestas a emplear para proteger sus secretos industriales y su patrimonio, incluso décadas después de que el equipo original haya sido descontinuado o dejado en el olvido por sus antiguos empleados.