LONDRES — El Reino Unido ha registrado un incremento sustancial en el número de solicitudes de asilo aprobadas, alcanzando cifras que han encendido el debate político en la nación europea. Según datos oficiales publicados recientemente y analizados por diversos medios, incluyendo el diario británico Daily Mail, cerca de 55,000 migrantes obtuvieron el estatus de refugiado u otros permisos legales para permanecer en territorio británico durante el año que concluyó en diciembre pasado.
Este aumento representa un crecimiento del 33% —es decir, una tercera parte— en comparación con las cifras registradas en periodos previos. El informe del Ministerio del Interior británico (Home Office) detalla que la administración ha acelerado el procesamiento de casos que se encontraban en espera, lo que ha resultado en una mayor cantidad de resoluciones positivas para quienes buscan protección internacional en las islas británicas.
Para el lector en México, esta situación ofrece un paralelo interesante con la crisis migratoria que se vive en la frontera norte del país y los flujos hacia Estados Unidos. Mientras que en América del Norte la migración es una constante en la agenda bilateral, en el Reino Unido el tema se ha convertido en el eje central de la política interna, especialmente ante las demandas de diversos sectores que exigen un control fronterizo más estricto y una gestión eficiente de los recursos públicos.
El Daily Mail, una de las publicaciones más influyentes del Reino Unido, destaca que este flujo de aprobaciones ocurre en un momento de alta sensibilidad social. Los 55,000 permisos otorgados incluyen no solo el estatus de refugiado bajo los tratados internacionales, sino también diversas formas de protección humanitaria que permiten a los extranjeros residir y trabajar legalmente en el país europeo.
Expertos en temas migratorios señalan que este repunte se debe, en gran medida, a un esfuerzo gubernamental por reducir el enorme rezago de solicitudes de asilo que se acumularon durante y después de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, el aumento en las concesiones de permanencia pone a prueba la capacidad de los servicios públicos británicos y añade presión al sistema de vivienda, un desafío que resuena con las dificultades de integración que enfrentan ciudades mexicanas receptoras de migrantes.
Con las próximas elecciones generales en el horizonte británico, se prevé que estas cifras continúen siendo un punto de fricción en el parlamento de Westminster. La gestión de las fronteras y la integración de nuevos residentes legales seguirán siendo prioridades críticas para el gobierno británico en los meses por venir.

