Al iniciar este 2026, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha puesto en marcha los mecanismos de fiscalización para que millones de contribuyentes en México cumplan con su declaración anual, una de las obligaciones fiscales más importantes del calendario hacendario. Este proceso, que involucra tanto a personas físicas como morales, busca transparentar los ingresos y egresos del año anterior para determinar el pago de impuestos correspondiente.

Para los contribuyentes mexicanos, el no presentar este informe financiero en el plazo establecido no es un tema menor. El Código Fiscal de la Federación estipula sanciones claras para quienes omitan esta responsabilidad. Las multas por no presentar la declaración anual pueden variar significativamente, dependiendo de si el contribuyente cumple de manera voluntaria o si lo hace tras un requerimiento formal por parte de la autoridad.

Existen diversos niveles de penalización. La primera se refiere a la omisión del trámite en sí mismo, la cual genera una multa por cada una de las obligaciones no declaradas. Por otro lado, si el contribuyente está obligado a presentar sus declaraciones por internet y no lo hace, o lo hace fuera de plazo sin cumplir con los requisitos técnicos, las sanciones pueden incrementarse. Cabe destacar que estas cifras se actualizan conforme a la inflación y las disposiciones vigentes para el ejercicio 2026.

Además del golpe directo al bolsillo, el incumplimiento fiscal acarrea consecuencias secundarias que afectan la vida profesional y comercial de los ciudadanos. Una de las más relevantes es la obtención de una 'opinión de cumplimiento' negativa. Este documento es indispensable para realizar contratos con el sector público, solicitar subsidios o incluso para tramitar créditos ante instituciones bancarias, quienes cada vez son más rigurosas al evaluar la salud fiscal de sus clientes.

El SAT recomienda a los contribuyentes no esperar al cierre del plazo legal, que tradicionalmente concluye en abril para personas físicas, para realizar el trámite. El uso preventivo del portal del SAT, la verificación de facturas emitidas y recibidas, así como contar con la e.firma vigente, son pasos cruciales para evitar que un descuido administrativo se convierta en una deuda fiscal considerable. Ante un entorno de mayor vigilancia digital, la autoridad hacendaria enfatiza que la transparencia es la mejor herramienta para evitar recargos y actualizaciones que incrementen el monto final a pagar.