La investigación sobre la misteriosa desaparición de Nancy Ng ha tomado un giro que ha provocado consternación entre sus allegados y defensores. Fuentes cercanas a la indagatoria confirmaron este jueves que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha decidido reducir su presencia en la ciudad de Tucson, Arizona, para trasladar el núcleo de sus operaciones a Phoenix, ubicada a más de 160 kilómetros de distancia.

Este movimiento logístico representa un nuevo golpe emocional para Savannah Guthrie, la reconocida presentadora del programa 'Today' de la cadena NBC. Guthrie, quien es una de las figuras periodísticas más influyentes en los Estados Unidos, ha mantenido una cobertura constante y un apoyo visible hacia la familia de Ng, utilizando su plataforma nacional para evitar que el caso caiga en el olvido. Para el público en México, cabe destacar que Guthrie es una figura equivalente a los conductores principales de los noticieros matutinos más importantes del país, y su involucramiento ha sido clave para presionar a las autoridades.

Nancy Ng, una joven de 29 años, desapareció en octubre del año pasado durante un retiro de yoga en el Lago de Atitlán, Guatemala. A pesar de que el incidente ocurrió en Centroamérica, la oficina del FBI en Arizona ha liderado gran parte de los esfuerzos de inteligencia y coordinación debido a la residencia de la joven en California y las conexiones interestatales del caso.

El traslado a un nuevo puesto de mando en Phoenix, la capital del estado, sugiere una centralización de los recursos. Sin embargo, para los familiares de Nancy, este cambio de sede —a más de 100 millas de donde se concentraban los esfuerzos iniciales— se percibe como una disminución en la intensidad de la búsqueda activa. Tucson ha funcionado históricamente como un punto estratégico para operaciones que requieren movilidad hacia el sur, y el retiro de agentes de esta zona genera incertidumbre sobre el futuro de las pesquisas en campo.

A pesar de la reubicación del personal, las autoridades federales han enfatizado que la investigación no se ha dado por concluida. No obstante, el cambio de estrategia ocurre en un momento crítico donde la familia Ng sigue exigiendo respuestas claras sobre lo sucedido en Guatemala. El caso sigue siendo una prioridad para los defensores de los derechos de los ciudadanos estadounidenses en el extranjero, mientras que en México y el resto de Latinoamérica se observa con atención debido a las implicaciones de seguridad en destinos turísticos internacionales.