WASHINGTON, D.C. — El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos atraviesa un nuevo episodio de tensión interna tras la confirmación de la salida de John Hurley, un alto funcionario de la institución. De acuerdo con informes recientes, la renuncia de Hurley se produce como consecuencia directa de una serie de disputas con la Casa Blanca relacionadas con una campaña de fiscalización agresiva dirigida a la comunidad de origen somalí en Minneapolis.
El conflicto central que motivó la dimisión de Hurley radica en las presiones ejercidas por la administración del expresidente Donald Trump para intensificar los operativos contra supuestos esquemas de fraude financiero dentro de dicha comunidad. El funcionario habría manifestado sus objeciones respecto a la metodología y el enfoque de estas medidas, las cuales fueron impulsadas bajo el argumento de combatir irregularidades en el manejo de fondos públicos y remesas.
Para el contexto del lector en México, es importante destacar que el Departamento del Tesoro no solo se encarga de la política fiscal, sino que posee unidades de inteligencia financiera con la facultad de auditar y sancionar a grupos específicos bajo sospechas de actividades ilícitas. En este caso, Minneapolis alberga a la población somalí más grande de Estados Unidos, un sector que ha estado bajo el escrutinio constante de las agencias federales en los últimos años.
Fuentes cercanas al proceso indican que Hurley consideraba que el enfoque de la Casa Blanca carecía de la imparcialidad necesaria y que los operativos propuestos podrían interpretarse como una persecución dirigida, más que como un esfuerzo técnico de justicia financiera. Esta discrepancia subraya las fricciones persistentes entre los funcionarios de carrera o perfiles técnicos y las directrices políticas emanadas desde el Ejecutivo estadounidense.
La salida de John Hurley se suma a una lista de renuncias dentro del gabinete económico y de seguridad nacional de la administración Trump, donde los desacuerdos sobre el uso de los recursos federales para fines de control social y migratorio han sido una constante. Hasta el momento, el Departamento del Tesoro no ha emitido una postura oficial detallando quién ocupará el lugar vacante ni si la estrategia de vigilancia en Minnesota sufrirá modificaciones tras esta baja en su organigrama.


