La agenda pública de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante el primer mes del año estuvo intrínsecamente ligada a los movimientos políticos provenientes del norte. Según el más reciente análisis del Estudio ARMA, la cobertura mediática de la jefa del Ejecutivo federal se vio impulsada, en gran medida, por las constantes presiones ejercidas por Donald Trump, líder de los Estados Unidos.
El reporte destaca que la frecuencia y el tono de las menciones sobre la mandataria mexicana en los espacios noticiosos no solo respondieron a las políticas internas del país, sino que fueron una reacción directa a la retórica y las demandas de Washington. Temas fundamentales como la seguridad fronteriza, los acuerdos comerciales y la política migratoria se posicionaron como los ejes centrales que dictaron el ritmo de la conversación en radio, televisión y medios impresos de circulación nacional.
Para los analistas de comunicación, este fenómeno evidencia una realidad innegable en el panorama político actual: la relación con Estados Unidos sigue siendo el factor externo con mayor peso en la gobernabilidad y la imagen pública de la administración federal. Durante enero, cada declaración emitida desde el entorno de Donald Trump generó un eco inmediato en la narrativa mediática mexicana, obligando a la presidencia a mantener una postura de atención constante ante las exigencias del país vecino.
Este predominio de la agenda estadounidense en la cobertura de Sheinbaum también refleja la sensibilidad de los mercados y de la opinión pública mexicana ante las posibles fluctuaciones en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La incertidumbre sobre futuras políticas arancelarias y medidas de control fronterizo ha mantenido a la administración mexicana bajo un escrutinio permanente por parte de la prensa especializada y la sociedad civil.
El Estudio ARMA concluye que, mientras la figura de Donald Trump mantenga una presencia activa y confrontativa en el escenario internacional, la agenda de la presidenta de México continuará viéndose influenciada por este factor externo. Lo anterior representa un reto significativo para la estrategia de comunicación social del Gobierno Federal, que busca equilibrar sus prioridades de nación con la ineludible presión geopolítica de su principal socio comercial.


