En una nueva fase de control fronterizo, las fuerzas de seguridad británicas han puesto la mira en la denominada 'back door' o puerta trasera migratoria que conecta a la República de Irlanda con el Reino Unido. Según informes de inteligencia policial, diversas bandas dedicadas al tráfico de personas están explotando el Área de Viaje Común (CTA, por sus siglas en inglés), un acuerdo histórico que permite el libre movimiento de ciudadanos británicos e irlandeses sin controles migratorios rigurosos.
Lo que hoy trasciende como una novedad en el seguimiento de este fenómeno es la identificación de redes de contrabando que operan con mayor sofisticación, aprovechando la naturaleza de "frontera blanda" que existe entre los dos países. Mientras que en años recientes el cruce por el Canal de la Mancha acaparaba la atención mediática y policial, hoy se confirma que las autoridades han detectado un flujo creciente de personas que buscan burlar las restricciones migratorias británicas a través de este corredor alternativo.
Para el lector en México, es importante precisar que el Área de Viaje Común (CTA) funciona de manera similar a un acuerdo de libre tránsito regional, pero sin la infraestructura de vigilancia física que se observa en otras fronteras europeas. Sin embargo, este beneficio de movilidad diseñado para ciudadanos locales ha sido identificado como una vulnerabilidad crítica de seguridad nacional ante el incremento de la migración irregular internacional.
Respecto a lo que se conoce hoy, el Ministerio del Interior británico ha desplegado operativos especiales en puntos estratégicos, incluyendo puertos y aeropuertos que conectan la isla de Irlanda con Gran Bretaña. Lo que falta por confirmar en los próximos días es el alcance exacto de las nuevas medidas legislativas que Londres pretende implementar para cerrar estas brechas sin comprometer los acuerdos diplomáticos vigentes con Dublín.
Expertos en seguridad señalan que el cierre total de esta 'back door' representa un desafío político mayúsculo, pues cualquier control físico permanente en la frontera terrestre entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda podría reavivar tensiones históricas. Por ahora, el enfoque se mantiene en la desarticulación de las bandas criminales que facilitan el traslado de migrantes bajo la promesa de un ingreso seguro al territorio británico.



