En un hito para la vulcanología nacional, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han logrado desentrañar los secretos que guarda el Popocatépetl bajo su imponente estructura. Por primera vez en la historia, se ha desarrollado una imagen tridimensional detallada que permite observar el sistema interno del volcán, alcanzando una profundidad de hasta 18 kilómetros por debajo del nivel del cráter.
'Don Goyo', como se le conoce popularmente en las comunidades aledañas y en el imaginario colectivo mexicano, es uno de los volcanes más activos y monitoreados del planeta. Su ubicación estratégica en el corazón del país lo convierte en un punto de vigilancia crítica para las autoridades de Protección Civil, dado que su actividad constante representa un factor de riesgo para las millones de personas que habitan en los estados de Puebla, Morelos, Estado de México y la Ciudad de México.
El equipo de científicos universitarios utilizó tecnologías de punta para mapear la arquitectura interna del coloso. Esta 'radiografía' 3D revela la complejidad de los conductos y las zonas de almacenamiento de magma que antes permanecían ocultas a la observación directa. Al profundizar hasta los 18 kilómetros, los investigadores pueden comprender con mayor claridad los mecanismos y la dinámica de fluidos que generan las constantes exhalaciones, tremores y explosiones que el volcán presenta de manera cotidiana.
Este avance no solo representa un logro académico de gran envergadura para la máxima casa de estudios, sino que se traduce en una herramienta fundamental para la prevención de desastres. Conocer con precisión la forma y ubicación de las cámaras magmáticas permite que los modelos de predicción de actividad volcánica sean mucho más exactos, lo que optimiza los protocolos de seguridad y los tiempos de respuesta ante una posible contingencia mayor.
La investigación de la UNAM reafirma el compromiso de la ciencia mexicana con el bienestar social y la vanguardia tecnológica en América Latina. Mientras el Popocatépetl continúa su actividad bajo el estricto monitoreo del Semáforo de Alerta Volcánica, este nuevo mapa tridimensional se convierte en la brújula científica que guiará las labores de vigilancia volcánica en los años por venir.


