La estructura de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del mundo, se encuentra bajo un análisis riguroso ante la posibilidad de un relevo en su liderazgo. Víctor Manuel Sánchez Valdés, reconocido especialista en seguridad pública, ha puesto sobre la mesa una evaluación detallada sobre el futuro de la organización, identificando cinco perfiles clave que podrían suceder a Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho'.

El relevo generacional o de mando en el CJNG no es un tema menor para la agenda de seguridad nacional en México. Durante años, los rumores sobre el deterioro de la salud de Oseguera Cervantes —específicamente debido a una enfermedad renal crónica— han alimentado las especulaciones sobre quién posee la capacidad operativa y el respaldo de las bases para mantener la cohesión de una estructura que tiene presencia en la gran mayoría de las entidades federativas del país.

Según el análisis compartido por Sánchez Valdés en una reciente entrevista, la identificación de estos cinco perfiles responde a una lógica de jerarquía, lealtad y control territorial. Aunque la organización se ha caracterizado por una disciplina casi militar, la transición de poder representa el momento de mayor vulnerabilidad para cualquier cártel, ya que suele venir acompañada de fracturas internas o embates de grupos rivales que buscan aprovechar el vacío de poder.

El especialista destaca que, dentro de estos cuadros prioritarios, se encuentran figuras que han operado bajo la sombra del 'Mencho', gestionando desde la logística financiera hasta el brazo armado de la organización. La relevancia de este análisis radica en que el CJNG ha evolucionado de ser una escisión del Cártel del Milenio a una corporación criminal transnacional, cuya estabilidad impacta directamente en los índices de violencia en estados como Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán.

Para el Estado mexicano, el desafío no solo consiste en la captura de las cabezas visibles, sino en comprender estas dinámicas de sucesión para anticipar posibles olas de violencia. La figura del sucesor deberá no solo administrar las rutas del narcotráfico y la producción de drogas sintéticas como el fentanilo, sino también mantener el control sobre las diversas células regionales que, en ocasiones, operan con niveles variables de autonomía.

En conclusión, el mapa sucesorio trazado por expertos como Sánchez Valdés advierte que el futuro del CJNG está lejos de la desarticulación inmediata, sugiriendo en cambio una transición hacia liderazgos que ya han sido probados en el terreno operativo y que están listos para heredar el control del cártel de las cuatro letras.