La implementación de aranceles productos provenientes de Asia ha logrado frenar la caída libre de la industria textil mexicana en 2025, estableciendo un piso técnico tras trimestres de números rojos. Según el reporte técnico de la Cámara Nacional de la Industria Textil, Canaintex, estas medidas impositivas a telas y prendas importadas permitieron que el sector estabilizara su producción frente a la competencia externa agresiva. Los directivos del organismo confirmaron que tras varios periodos negativos, la industria finalmente dejó de contraerse, lo que abre una ventana de oportunidad para la recuperación económica en el corto plazo.

El análisis de la cámara subraya que la industria opera actualmente al 70 por ciento de su capacidad instalada, dejando un margen operativo del 30 por ciento que podría reactivarse si las grandes cadenas de autoservicio y tiendas departamentales priorizan el consumo de manufactura local. Rafael Torre Lamuño, presidente entrante de Canaintex, destaca que la estrategia arancelaria es el cimiento necesario para iniciar una fase de expansión que derive en la generación de nuevos empleos formales en el país. El objetivo es que las compras gubernamentales y los anaqueles nacionales se conviertan en el motor de este crecimiento proyectado. (Lee también: 5 razones por las que la escalada en vivo guerra de Irán disparará los precios.)
En términos macroeconómicos, las cifras reflejan una reconfiguración de la balanza comercial del sector textil y confección. Durante el ciclo 2025, las exportaciones sumaron 7 mil 500 millones de dólares, una disminución frente a los 9 mil 200 millones reportados en 2024. Por otro lado, las importaciones también se ajustaron ligeramente a la baja, pasando de 13 mil 482 millones de dólares a 13 mil 271 millones en el mismo periodo, lo que indica un cambio en la dinámica de suministro del mercado interno ante las nuevas barreras arancelarias. (Lee también: Por qué abren Edomex la primera planta de Tramontina en el país.)
Esta estabilización en México ocurre en un contexto global de tensiones comerciales donde la protección de mercados locales es prioridad, un fenómeno que resuena con fuerza en España y el resto de Latinoamérica. En la región, la industria de la moda enfrenta desafíos similares ante el volumen de producción asiática de bajo costo. Para México, consolidarse como el principal hub textil depende de mantener estas políticas que equilibran los costos operativos frente a productos que antes inundaban el mercado nacional sin restricciones competitivas claras. (Lee también: 5 razones por las que Banco Azteca lidera la innovación este 2026.)
Hacia el cierre del año, la industria espera que el consumo interno sea el factor determinante para superar el estancamiento histórico de la última década. El éxito de esta política comercial dependerá de la continuidad en el cumplimiento de los aranceles productos de importación y la disposición de los minoristas para integrar proveedores locales en su cadena de valor. De confirmarse la tendencia, el sector textil podría recuperar los niveles de empleo perdidos durante los últimos trimestres de crisis operativa.




