La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) investiga redes organizadas de farderos que operan en tiendas departamentales de la Ciudad de México para desmantelar estructuras criminales complejas. Pablo Vázquez, titular de la dependencia, confirmó hoy que existen investigaciones abiertas para detener a los cabecillas de estos grupos dedicados al robo hormiga profesionalizado en las principales zonas comerciales. El operativo busca pasar de la captura individual a la desarticulación de bandas completas que operan bajo una logística coordinada.
El secretario capitalino explicó que la policía local identifica dos tipos de farderismo claramente diferenciados por sus objetivos y métodos. Mientras que el robo por subsistencia o motivación económica individual se atiende bajo esquemas preventivos y de proximidad, la prioridad de la inteligencia policial ahora son los grupos que operan en red. Estos grupos delictivos cuentan con roles asignados, desde quienes distraen al personal hasta quienes transportan y comercializan los artículos sustraídos de forma masiva. (Lee también: Así es como el homicidio doloso registró su mayor caída en 10 años.)
Este fenómeno delictivo no es exclusivo de la capital mexicana y guarda similitudes con las bandas del descuido en España o los llamados mecheros en países de Sudamérica como Chile y Colombia. La profesionalización de estos robos impacta directamente en el bolsillo de los ciudadanos en toda la región, ya que las empresas suelen trasladar las pérdidas por mermas y los altos costos de seguridad privada al precio final de los productos básicos y de lujo que consume la población. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre la reunión de Grecia Quiroz y Harfuch.)
Las investigaciones en curso buscan ir más allá de las detenciones comunes que ocurren en los pasillos de las tiendas departamentales y supermercados. El objetivo actual de la SSC es rastrear la ruta de salida de los productos sustraídos para localizar los centros de acopio y desmantelar la cadena de suministro ilícita que alimenta este mercado negro en la metrópoli. Se indaga también la posible complicidad de personal interno en algunos casos específicos para facilitar la extracción de mercancía de alto valor. (Lee también: Por qué el testimonio de este presunto responsable en Iztapalapa alertó a la Fiscalía.)
Se espera que en las próximas semanas se presenten resultados concretos sobre la identificación de estas células delictivas que han convertido el robo hormiga en un negocio estructurado. Por ahora, la vigilancia se ha reforzado en los puntos de mayor afluencia comercial de la Ciudad de México, manteniendo un estado de alerta ante posibles reacciones de estos grupos organizados mientras se procesan las órdenes de aprehensión correspondientes.




