La guerra en Irán dispara el precio de la gasolina debido a la interrupción potencial en las rutas de suministro globales, elevando el costo del barril de crudo Brent y WTI por encima del 5 por ciento en las últimas jornadas. Este fenómeno responde a la incertidumbre logística en el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico crítico por donde transita aproximadamente el 20 por ciento del consumo mundial de petróleo líquido. Para los consumidores en México, este ajuste internacional se refleja de manera inmediata en el costo de venta al público, ya que el país importa más del 60 por ciento de las gasolinas que consume diariamente, vinculando el precio local a la cotización de Texas.

El análisis técnico indica que la volatilidad actual no solo es una reacción al miedo, sino a la realidad de los inventarios globales. Históricamente, cada incremento de diez dólares en el barril de petróleo suele traducirse en un aumento de hasta un 3 por ciento en los costos de transporte transatlántico. En el contexto mexicano, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se ve obligada a reconsiderar los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para mitigar el impacto en el bolsillo del ciudadano, una estrategia que busca evitar que el litro de combustible supere barreras psicológicas de precio en las estaciones de servicio este mes. (Lee también: La razón por la que Irán descarta ausentarse y busca jugar en México.)

Este panorama de inestabilidad no es exclusivo de Norteamérica, pues afecta con rigor a toda Latinoamérica y España. En mercados como el español, la dependencia energética de proveedores externos acentúa la inflación en la cadena de suministros, mientras que en naciones como Colombia o Chile, la paridad cambiaria frente al dólar potencia el encarecimiento de los energéticos. Según reportes de analistas financieros, la persistencia del conflicto armado en la región de Irán podría consolidar una tendencia alcista que obligaría a los bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas para contener las presiones inflacionarias derivadas de la energía. (Lee también: 5 datos clave por los que la Casa Blanca descarta ataques iraníes.) (Lee también: Lo que Donald Trump advirtió a Irán sobre su viaje al Mundial de 2026.)

Lo que sigue para el mercado energético dependerá de la escala de las represalias militares y la seguridad en las rutas marítimas. Si el flujo por el Estrecho de Ormuz se ve bloqueado total o parcialmente, los modelos económicos proyectan un escenario donde el precio del combustible podría alcanzar máximos históricos antes de finalizar el trimestre. Por ahora, el monitoreo constante de las reservas internacionales y la producción de la OPEP+ serán los indicadores clave que determinarán si el costo de llenar el tanque en México seguirá subiendo o encontrará un techo de resistencia en las próximas semanas.