El aumento en el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril genera una vulnerabilidad crítica para las aerolineas america y el mercado mexicano debido a la falta de coberturas financieras. La tensión bélica en Irán y la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz han disparado los costos de la turbosina a nivel global. Esta situación afecta de forma inmediata a los operadores que no fijaron precios de combustible previamente.

En México el impacto es total debido a que la industria aérea nacional depende enteramente de los precios internacionales de la turbosina. A diferencia de las empresas europeas que utilizan contratos de derivados para protegerse, las compañías en México y Estados Unidos enfrentan el precio de mercado actual. Este fenómeno se suma a los problemas de infraestructura y saturación que ya presionan a los principales aeropuertos del país. (Lee también: La verdad tras el SAT: Por qué niega persecucion política a ONGs.)

Para los transportistas en América Latina el combustible representa entre el 30% y el 35% de sus gastos operativos totales. Un incremento sostenido en el crudo obliga a las empresas a reestructurar sus finanzas o trasladar el costo al precio de los boletos. La consultora KPMG confirma que la industria regional recibe el golpe directo del encarecimiento sin mecanismos de amortiguación efectivos. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre la pausa de Sheinbaum en Semana Santa.)

Esta crisis de costos también tiene relevancia en España y el resto de Latinoamérica, donde la conectividad aérea es vital para el turismo y el comercio. Mientras las aerolíneas tradicionales europeas mantienen márgenes de seguridad, el mercado hispanohablante en el continente americano queda expuesto a la inestabilidad de Oriente Medio. La fluctuación del dólar frente a las monedas locales agrava aún más la posición de los operadores regionales. (Lee también: 5 razones por las que elegir donde ver anime es más difícil ahora.)

El sector se mantiene a la expectativa de la evolución del conflicto internacional y su efecto en los suministros de energía. Por ahora el reporte de KPMG indica que las limitaciones operativas en México seguirán siendo un desafío paralelo al costo del combustible. La viabilidad financiera de varias rutas comerciales dependerá exclusivamente de la duración de este ciclo de precios altos en los hidrocarburos.