Han pasado tres décadas desde que Satoshi Tajiri y Ken Sugimori presentaron al mundo un concepto que cambiaría la industria del entretenimiento para siempre: criaturas de bolsillo que podían ser capturadas y entrenadas. Lo que comenzó en 1996 como un par de títulos para la consola Game Boy de Nintendo, hoy se erige como un imperio mediático sin precedentes que ha logrado trascender generaciones y fronteras geográficas.

La evolución de Pokémon es un caso de estudio en la cultura de masas. Su expansión hacia la televisión con la serie animada protagonizada por Ash Ketchum fue el catalizador que permitió que la marca se filtrara en los hogares de millones de personas. En México, el fenómeno fue particularmente intenso a finales de la década de los 90, cuando la serie se convirtió en un pilar de la programación vespertina en la televisión abierta, generando una demanda masiva de productos oficiales y marcando profundamente la identidad cultural de la generación 'millennial' nacional.

El éxito de la franquicia no se limita únicamente a la pantalla chica o a las consolas de videojuegos. Pokémon ha logrado dominar la industria cinematográfica con éxitos tanto en animación como en 'live-action', destacando producciones que han recaudado cientos de millones de dólares en taquilla internacional. Asimismo, el Juego de Cartas Coleccionables (TCG) vive actualmente un segundo aire, con piezas raras que se subastan por sumas astronómicas y torneos competitivos que reúnen a miles de jugadores anualmente en sedes alrededor del mundo, incluyendo una comunidad sumamente activa y organizada en las principales ciudades de la República Mexicana.

A nivel económico, Pokémon es reconocida recurrentemente como la franquicia de medios más valiosa del planeta, superando en ingresos totales a otros gigantes de la industria del entretenimiento. Su capacidad para reinventarse ha quedado demostrada con aplicaciones de realidad aumentada como Pokémon GO, que en México sigue movilizando a miles de personas en plazas públicas de urbes como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, fomentando la interacción social y el turismo local incluso años después de su lanzamiento inicial.

Al celebrar su trigésimo aniversario, la marca demuestra que su modelo de negocio es resiliente y altamente adaptable a las nuevas tecnologías. Con nuevos proyectos en el horizonte y una base de aficionados que hoy abarca desde niños pequeños hasta adultos que crecieron con los primeros juegos, Pokémon se mantiene firme en su misión de "atrapallos a todos", consolidando su lugar no solo como un producto comercial exitoso, sino como un pilar fundamental de la cultura pop contemporánea a nivel global.