Peligra mayoria calificada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México ante la posible fractura de la coalición con el Partido del Trabajo en el Senado de la República por la falta de acuerdos sobre la reforma electoral. La ausencia de consenso para aprobar el llamado Plan B, impulsado por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha generado una incertidumbre legislativa que impacta directamente en la estabilidad política de la capital del país, donde el bloque oficialista depende de cada voto aliado para mantener su hegemonía.
De acuerdo con analistas del sector, este estancamiento parlamentario no representa un hecho aislado, sino que responde a una compleja reconfiguración de fuerzas dentro de la llamada Cuarta Transformación que podría tener consecuencias nacionales. Si el Partido del Trabajo decide retirar su respaldo en la Cámara Alta, se activaría una ola expansiva que impediría al partido en el poder alcanzar las dos terceras partes necesarias para modificar la Constitución local en la Ciudad de México. Este escenario frenaría en seco la agenda de reformas estructurales previstas para el actual periodo legislativo, obligando a una renegociación total de los acuerdos políticos vigentes. (Lee también: Por qué el respaldo de Manuel Velasco al Plan B cambia todo en el Senado mexicano.)
Este fenómeno de fragmentación política en México guarda profundas similitudes con los procesos de coaliciones inestables observados recientemente en el parlamentarismo español, donde la aritmética legislativa ha condicionado la estabilidad del Ejecutivo, o en las democracias de Latinoamérica como Chile y Brasil, donde el apoyo de partidos minoritarios determina la viabilidad de los grandes proyectos nacionales. Para el contexto mexicano, la pérdida de esta hegemonía en su capital representa no solo un desafío simbólico, sino un obstáculo operativo que podría condicionar la gobernabilidad en el corazón financiero y político del país, enviando una señal de alerta a los observadores internacionales sobre la solidez del bloque gobernante ante futuras reformas de calado económico. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre la mañanera Sheinbaum de este viernes.) (Lee también: Lo que Manuel Velasco no había dicho sobre el apoyo del Verde al Plan B.)
Según reportes de fuentes legislativas cercanas a las comisiones de puntos constitucionales, las negociaciones se mantienen actualmente en un punto crítico mientras se evalúan las concesiones que el Ejecutivo federal estaría dispuesto a realizar para salvar la reforma antes de que el ciclo parlamentario concluya. Lo que sigue ahora es una serie de votaciones clave en el Senado que funcionarán como un termómetro de la lealtad partidista, definiendo si el oficialismo conserva su capacidad de mando o si se verá obligado a transitar hacia un modelo de negociación forzada con las bancadas de oposición, las cuales ya han comenzado a capitalizar este momento de incertidumbre para fortalecer su posición en la mesa de debate local.






