La estabilidad en Asia Central se encuentra en una situación crítica tras la declaración formal de “guerra abierta” por parte del ministro de Defensa de Pakistán contra el régimen de Afganistán. Esta medida drástica se produce luego de que el ejército pakistaní lanzara una serie de ataques aéreos coordinados en territorio afgano, en represalia por un ataque previo perpetrado por militantes talibanes en la zona fronteriza.

El anuncio representa el punto de quiebre en una relación diplomática que se ha deteriorado aceleradamente en los últimos meses. Las autoridades en Islamabad informaron que la ofensiva aérea fue una respuesta directa a las provocaciones armadas en sus límites territoriales, las cuales han dejado un saldo de bajas militares en días recientes. Explosiones de gran magnitud fueron reportadas en diversas provincias e incluso cerca de Kabul, la capital afgana, lo que marca una escalada significativa en el uso de la fuerza por parte de las fuerzas armadas pakistaníes.

Para poner en contexto este conflicto al lector en México, es importante señalar que Pakistán y Afganistán comparten la denominada Línea Durand, una frontera de más de 2,600 kilómetros que ha sido fuente de disputas territoriales desde el siglo XIX. Tras el retorno de los talibanes al poder en 2021, las tensiones se han intensificado debido a acusaciones mutuas de albergar grupos insurgentes. Mientras Pakistán acusa a Kabul de permitir ataques terroristas desde su suelo, el gobierno talibán denuncia constantes violaciones a su soberanía nacional.

La retórica de “guerra abierta” utilizada por el alto mando de Pakistán sugiere que el país ya no buscará soluciones meramente diplomáticas para las fricciones fronterizas, sino que empleará su capacidad bélica total para disuadir futuras incursiones. Este endurecimiento de la postura ocurre en un momento de fragilidad económica y social para ambos países, donde un conflicto armado a gran escala podría derivar en una crisis humanitaria sin precedentes en la región.

Expertos en política exterior advierten que este enfrentamiento podría atraer la atención e intervención de potencias regionales, complicando aún más el panorama de seguridad global. Por ahora, los pasos fronterizos clave permanecen bajo estricta vigilancia militar y el intercambio de fuego de artillería continúa en diversos puntos estratégicos, mientras la comunidad internacional hace un llamado urgente a la moderación para evitar una catástrofe de mayores dimensiones.