En una nueva escalada de tensiones diplomáticas dentro de la Unión Europea, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha lanzado una dura crítica contra el gobierno de Kiev. El mandatario húngaro afirmó tajantemente que Zelenski miente, vinculando directamente a las fuerzas ucranianas con el sabotaje de los gasoductos Nord Stream, ocurrido en septiembre de 2022. Estas declaraciones profundizan la brecha entre Budapest y el resto de los aliados de la OTAN en relación con el conflicto en Europa del Este.
¿Qué pasó exactamente?
Durante una reciente intervención, Orbán no escatimó en calificativos contra el liderazgo ucraniano. Según el primer ministro, los ucranianos "son capaces de todo" y recordó el incidente del Nord Stream como una prueba de su peligrosidad. Aunque diversas investigaciones internacionales en Suecia, Dinamarca y Alemania han intentado esclarecer quién estuvo detrás de las explosiones que inhabilitaron la infraestructura energética que conectaba Rusia con Alemania, Orbán es el primer líder de la Unión Europea que señala de forma tan frontal y acusatoria a la administración de Volodímir Zelenski.
¿Por qué importa este señalamiento?
La relevancia de estas declaraciones radica en la posición estratégica de Hungría dentro de la Unión Europea y la OTAN. Orbán se ha mantenido como la voz más crítica respecto al envío de armas y financiamiento a Ucrania. Al sostener que Zelenski miente, el líder húngaro busca deslegitimar el apoyo internacional que recibe Kiev, argumentando que las acciones de Ucrania han perjudicado directamente la seguridad energética de Europa.
Para el lector en México, este conflicto puede parecer lejano, pero tiene repercusiones directas en la economía global. La inestabilidad en el suministro de gas europeo y las acusaciones cruzadas entre mandatarios influyen en la volatilidad de los precios de los energéticos y los mercados de valores, afectando indirectamente las proyecciones inflacionarias en América Latina.
¿Qué sigue en este conflicto?
Se espera que el gobierno de Ucrania emita una respuesta diplomática ante las acusaciones de Orbán. Mientras tanto, la Unión Europea continúa lidiando con la falta de consenso interno para aprobar nuevos paquetes de ayuda militar. La postura de Hungría podría retrasar o bloquear decisiones cruciales en Bruselas, mientras las investigaciones sobre el Nord Stream siguen sin arrojar una conclusión oficial definitiva que sea aceptada por todas las partes involucradas.
