La Fiscal General de Nueva York, Letitia James, ha interpuesto una demanda formal contra Valve Corporation, la influyente empresa estadounidense responsable de la plataforma de distribución digital Steam y de títulos icónicos en la industria de los videojuegos. La acusación sostiene que la compañía promueve ilegalmente el juego de azar a través de sus sistemas de "loot boxes" (cajas de recompensa) integrados en juegos de alto perfil como Counter-Strike 2, Team Fortress 2 y Dota 2.

Según el comunicado oficial de la fiscalía, el litigio busca frenar permanentemente que Valve continúe promoviendo estas funciones de apuestas dentro de sus programas. Además, la autoridad estatal exige que la empresa entregue todas las ganancias obtenidas de manera ilícita mediante este modelo de negocio y pague las multas correspondientes por violar la Constitución y el Derecho Penal del estado de Nueva York.

El núcleo del conflicto legal reside en la mecánica de las cajas de recompensa. En estos títulos, los usuarios pagan dinero real por la oportunidad de abrir cofres virtuales que contienen artículos cosméticos o mejoras estéticas para sus personajes, pero el resultado es totalmente aleatorio. La demanda afirma de manera contundente que "este modelo de loot box que Valve ha desarrollado —cobrar a un individuo por la oportunidad de ganar algo de valor basado exclusivamente en la suerte— es la esencia misma de las apuestas".

Para el público mexicano, la relevancia de esta demanda es significativa. Valve Corporation no solo es un desarrollador, sino el gigante detrás de Steam, la tienda de videojuegos más importante del mundo para PC. Títulos como Counter-Strike 2 son pilares fundamentales de la escena de los deportes electrónicos (esports) en México y Latinoamérica, donde miles de jugadores participan activamente en estos mercados de artículos virtuales.

Esta acción legal en Estados Unidos se suma a una tendencia global de regulación sobre las microtransacciones en los videojuegos. Países como Bélgica y los Países Bajos ya han implementado restricciones severas contra las cajas de recompensa, argumentando que pueden generar comportamientos adictivos similares a los de un casino, especialmente entre los usuarios menores de edad. El desenlace de este caso en Nueva York podría obligar a Valve a reestructurar por completo la economía interna de sus juegos a nivel internacional.