A cinco años de haber recibido un diagnóstico que amenazaba con truncar su vida de manera fulminante, la aclamada artista británica Dame Tracey Emin ha compartido reflexiones íntimas sobre su lucha contra el cáncer. Emin, quien actualmente tiene 62 años, recordó recientemente el difícil proceso que enfrentó tras detectársele un tumor en la vejiga en junio de 2020, una noticia que conmocionó al mundo del arte contemporáneo internacional.
La artista fue diagnosticada con un carcinoma de células escamosas, una variante extremadamente agresiva de la enfermedad. En aquel momento, el panorama médico era desolador: los cirujanos que atendieron su caso expresaron un temor fundado de que la enfermedad pudiera terminar con su vida en cuestión de meses si las células cancerosas lograban propagarse hacia sus ganglios linfáticos. Ante este riesgo inminente, Emin se sometió a procedimientos quirúrgicos de alta complejidad que resultaron en cambios físicos permanentes, pero que a la postre salvaron su vida.
Para el público en México que no esté familiarizado con su trayectoria, Tracey Emin es una de las figuras más influyentes y provocativas del arte británico moderno. Saltó a la fama en la década de los 90 como pieza clave del movimiento "Young British Artists" (YBA), junto a figuras como Damien Hirst. Emin es mundialmente conocida por sus obras de carácter autobiográfico y confesional, siendo su pieza más icónica "My Bed" (Mi cama), una instalación que mostraba su propio espacio personal tras una crisis emocional, rompiendo tabúes sobre la vulnerabilidad y la intimidad femenina.
A pesar de la severidad de su condición y la urgencia de las intervenciones, Emin asegura que mantuvo una postura de entereza poco común ante la mortalidad. "No tenía miedo de morir", confesó la artista al rememorar aquellos días de incertidumbre. Esta falta de temor, según sugiere su testimonio, le permitió concentrarse plenamente en su proceso de recuperación y en la adaptación a su nueva realidad.
Hoy, habiendo superado el umbral crítico de los cinco años desde su diagnóstico inicial, Emin continúa siendo una voz vital en la cultura global. Su historia no solo destaca por el éxito de la intervención médica, sino por la resiliencia de una mujer que ha dedicado su vida a explorar las fronteras del cuerpo y el dolor a través del arte, y que ahora utiliza su propia supervivencia como un nuevo capítulo en su vasta y compleja narrativa personal.

